Director:
Rafael Gumucio
Temáticas: La ironía
versus el sarcasmo, la parodia, el absurdo
y la razón , el chiste entre otros.
Es así, el
humor no sólo es un recreo en medio de
las cosas importantes, sino la forma más
completa de comprensión del universo. Una
visión de los hombres que ni busca rebajarlos
a polvo e instinto, ni endiosarlo, sino verlo
en esa contradictoria esencia de seres que viven
y sueñan, que piensan grandes alocuciones
y tartamudean apenas disculpas.
Es también
la más efectiva, rica e inolvidable herramienta
de comunicación. La única que puede
decir una cosa y su contrario al mismo tiempo,
la única que puede deconstruir mensajes
y discursos sin necesidad de largas explicaciones
post estructuralistas. La única que nos
devuelve una imagen desacralizada de los hombres,
único lugar en que los muertos resucitan,
los tontos pueden llegar a ser héroes,
y en cualquier automatismo intelectual, cualquier
comodidad filosófica o religiosa queda,
a punto de sarcasmo, ironía o ingenuidad,
entre dicho.
Los chilenos tenemos
una relación ambigua y retorcida con el
humor. Nuestra literatura suele ser solemne y
triste. Nuestra manera de actuar y hablar,
más bien prusiana, esconde tras las máscaras,
la talla, los bailes macabros, el pelambre, los
sobre nombres. El humor se cuela entre nosotros
de contrabando, clandestinamente. Teme ser escrito,
hablado, usado fuera de la intimidad, pero impregna
secretamente todas las manifestaciones artísticas
chilenas. Tanto que cuando un escritor o pintor,
o cineasta chileno es liberado del contexto nacional,
se libra con más libertad al humor
y a la fantasía humorística (La
obra de Matta, La marquesita de Loria, de José
Donoso, algunas películas de Raúl
Ruiz).

Este Instituto quiere
hacerse cargo de esta dicotomía avergonzante
entre el humor íntimo y cruel de los chilenos,
y su nula aptitud para usar las herramientas de
la ironía, la burla, o simplemente el absurdo
a la ahora de escribir novelas, reportajes, o
spots publicitarios.
En este Instituto
estamos convencidos de que el humor nunca es involuntario.
Que obedece a leyes y técnicas. Que obliga
a quien lo usa profesionalmente a preguntarse
sobre su propia visión del mundo. Nos obliga
a ser parte de una tradición y cuestionarla.
Nos obliga a hacer el ejercicio intelectual de
desnudar nuestro discurso para volver a vestirlo
de nuevos ropajes.
En este Instituto
queremos ser una puerta de apertura hacia un pasado
avergonzado de si mismo (el de los humoristas
y el humor chileno) y un futuro en que la habilidad
de ver el mundo tal y como no es y nunca será
es cada vez más necesario. De hecho, los
mayores éxitos de la prensa (The Clinic)
y el cine (Sexo con amor, El Chacotero sentimental)
chilenos han llegado al público en clave
de humor.
Así el Instituto
trabaja en dos campos diferentes. Uno es el campo
de la investigación. Se trata
aquí de destacar las figuras que han dejado
en el humor escrito en Chile su marca de fábrica.
Se trata también a través de sus
obras de desentrañar las distintas facetas
que ha adquirido ese humor en Chile.
Paralelamente, nos
hemos propuesto desarrollar una línea editorial
destinada al tema ya sea en el registro de la
investigación periodística, antologías y entrevistas
a escritores chilenos que han hecho del humor
el motor de su obra.
La segunda parte
del trabajo del Instituto es la enseñanza
del humor, buscando refinar en los alumnos
de periodismo, literatura y publicidad la habilidad
de usar y comprender el humor y su mecanismo.
Rafael Gumucio
Director
Instituto Experimental de Estudios Humorísticos |