MAGISTER en COMUNICACIÓN

BOLETIN CHILENO DE COMUNICACIÓN
AÑO III - Nº 42

Universidad
Diego Portales

Santiago de Chile, Julio de 2002
http://www.udp.cl/docencia/postgrado/magister/magcom/boletin.html
PUNTO DE VISTA

Las audiencias no pueden escapar del suelo de sus vidas cotidianas

La razón es muy simple: es imposible salirse de la realidad de todos los días. Esta es la postura epistemológica que está inundando y contaminando de sentido común a los estudios de audiencias.

Por: David Mateo

La ciudad es un lugar de cruces, de esperas y apuros. Es un espacio anónimamente público y públicamente anónimo, de lugares y no lugares.

Los estudiantes de comunicación, solemos encerrarnos en nuestras salas de estudio, bibliotecas, baños y habitaciones para buscar teorías y evidencias en publicaciones oficiales. Creo que debiéramos hacer lo contrario, salir más a las calles y cerrar más libros. Es increíblemente sorprendente y fecundo ver los textos desplegados en el acontecer cotidiano de nuestras ciudades. Sugiero que dejemos para más tarde a quienes han escrito desde las soledades de sus escritorios.

Nada hay más interesante que visitar el suelo de las realidades cotidianas de la gente para intentar entender lo que ocurre en la sociedad completa!!!

INTRODUCCIÓN

Cuando el otro día me ofrecieron generosamente la oportunidad de plantear aquí un "punto de vista" acerca de los asuntos ligados a la comunicación y a mis actuales estudios de antropología social, me propuse de inmediato buscar un lugar desde el cual mirar estos dos interesantes temas. De inmediato, como buen comunicador, no hice nada y olvidé por un rato el tema. Salí a pagar algunas cuentas y a vagar por la ciudad, claro, ahora como buen estudiante de antropología.

En ese deambular por las calles me tocó presenciar la siguiente escena en la acera de una popular y transitada esquina capitalina. Encontré un lugar para mirar la ciudad, para ver a su gente, para ver acciones, para pensar los asuntos.

En plena tarde, sentado en una escalinata de un mall vi a un hombre vendiendo CD´s musicales piratas. Los tenía todos repartidos en una manta azul extendida en el suelo. Los discos eran muy variados, iban desde los éxitos Gold del desaparecido grupo ABBA hasta el último de Shakira, pasando por Chayanne, The Doors, Ricky Martin, UB40 y Queen, además de algunos softwares y juegos para PC. Sé que hasta ahora no suena como algo tremendamente particular, pero me siguió pareciendo algo interesante, y seguí observando el asunto por un rato .

Nada era muy distinto a lo que ya conocía. Lo que llamó fuertemente mi atención fue ver la forma en que el vendedor se enteró de que la policía se acercaba –lo que significaba que debía escapar apresuradamente-. Ello ocurrió gracias al particular silbido de otro vendedor cercano. Aunque yo ya lo había visto ante -no era la primera vez que visitaba ese lugar, y esto es una práctica corriente entre los vendedores callejeros- no dejaba de ser interesante ver cómo ocurren estas cosas. Al instante del aviso, el comerciante callejero en un solo y rápido tirón dejó su acomodado bricolage musical reducido a un bulto que acarreó luego por algunos minutos en su espalda. Disimuló que era un transeúnte cualquiera. Dejó de ser un vendedor. "Se convirtió en vendedor disfrazado de transeúnte".

Al parapetarse los carabineros en el lugar –puesto que el silbido no mentía- aunque parecieron reconocerlo y descubrirlo, simplemente, debieron ignorarlo. El vendedor era un "mal impostor", pero era brillante para evadir el sistema restrictivo de la acción policial. Al rato el sujeto volvió a extender sus discos y acomodó todo en el suelo como si la amenaza policial no volviera repetirse jamás y continuó vendiendo "ilegalmente" su mercancía. Para mi sorpresa, la misma escena ocurrió unas veces más.

¿Cómo no se amedrentaba luego de estar tan cerca de haber sido cogido? ¿Se dará cuenta el vendedor de que tiene estrategias y planes para obrar? ¿Simplemente lo dará por sentado puesto que es lo único que puede hacer para seguir desarrollando su actividad? ¿Sabe por qué lo hace?

Sin dudas que su fugaz escape es la mejor muestra de que la respuesta es SÍ a todo, menos a la primera pregunta. A ella nos argumentó claramente con sus acciones que su imaginación y creatividad simbólicas son sus mejores herramientas para llevar a cabo su "trabajo" diario sin correr mayores riesgos, o al menos, para disminuirlos.

Recordando que tenía trabajo por hacer, me pregunté: ¿Cuál es la diferencia de estas conductas con las desplegadas por los sujetos cuando son audiencias de los medios? ¿Por qué pensarlos de manera diferente? ¿Son los sujetos activos y creativos para ejecutar ciertas rutinas diarias, y pasivos ante los medios de comunicación? ¿Cómo podremos distinguir los distintos "guiños" culturales en las prácticas cotidianas? (1)

Este trabajo es un esfuerzo por situar a las prácticas cotidianas de todos los sujetos como a unas capaces de narrarnos la conciencia discursiva de sus propias acciones, que son capaces de decirnos que saben lo que hacen y cuál es esta manera de hacerlo. Significaría también que el sentido intencional de todas las prácticas cotidianas no debiera diferir consistentemente del acto de por ejemplo: ver televisión, escuchar radio o navegar por Internet.

Esta idea será sustentada teóricamente en el concepto de "racionalización de las acciones" del inglés Anthony Giddens (2). Por otra parte, el trabajo del norteamericano James Lull -de cuyo libro "Medios Comunicación y Cultura, una aproximación global" he extraído muchas ideas- me ha permitido poner dichos conceptos en movimiento y entender a la conciencia de las acciones de los sujetos como a estrategias y prácticas en ejecución . Con cautela se observará también la influencia del trabajo de Harold Garfinquel y la etnometodología para entender las estrategias y métodos de las personas en sus vidas de todos los días (3).

  1. Entendiendo a las audiencias en el suelo de sus vidas

"Esa manta no ocultaba nada a menos que el vendedor tirara del hilo que la convertía en un bulto opaco y acarreable"

Hasta aquí solo me he limitado a contar el episodio que presencié mientras "evadía" el trabajo de escribir este punto de vista y la manera en que me entretuve en la calle con la rutina de un sujeto que para vivir, simple y llanamente comete un delito, pero que al hacerlo deja, también, dos cosas muy en claro: Que no es tan simple, y que para saberlo hay que mirar dónde y cómo pone sus pies en el suelo todos los días, pues es sólo el conocimiento de la interacción cotidiana lo que permite esclarecer el cuerpo del orden social que los miembros de una sociedad le dan a sus quehaceres prácticos.

Pienso que acciones como oír silbidos y reconocerlos como avisos o desecharlos como parte de otras "rutinas colindantes"; retirar la mercadería, volver a ponerla; vender discos; atender pedidos y preguntas; vender y correr sin perder ni un solo cliente y ni un solo CD, son el mejor ejemplo de que es en el suelo de la vida cotidiana donde los sujetos mantienen extendida la manta racional de sus acciones, poniendo a la vista de todos que saben y reflexionan sobre sus prácticas cotidianas, y que por lo tanto, debiéramos pensar que las audiencias también tiran de los hilos de sus experiencias a la hora de visionar, escuchar o conectar contenidos mediales.

Otro ejemplo muy particular, y ya en el sentido de las audiencias, es el de mi padre. Él es un hombre regular de cincuenta y nueve años. Hace un tiempo, en pleno período electoral chileno, él, como todos, se preocupaba de revisar constantemente los noticieros en televisión. Cada vez que en televisión aparecía el candidato opositor al suyo -que por cierto era el mío- mi padre no dudaba nunca en replicarle en voz alta sus argumentos, a mi juicio, de manera equivocada -quizás por lo opuestos que eran a los míos.

Recuerdo que en una ocasión le gritó a la televisión - dirigiéndose a mi candidato- "¡Claro! ¿Qué vas a saber tú de eso?". Enfrentado a las noticias, mi padre no sólo dudaba selectivamente de lo que se decía, también desplegaba un conjunto de prácticas tendientes a criticar el mensaje televisado. Le contra-argumentaba en voz alta, daba golpes en la cama, se paraba y daba vueltas en la habitación, etc (4). Estaba construyendo un nuevo texto a partir del propuesto medialmente.

Por cotidiano que me pudiera parecer el hecho de que un hombre de cincuenta y tantos años le hablara al televisor, no me deshice de aquel recuerdo, -probablemente porque finalmente ganó mi candidato.

A la hora de pensar en el vendedor callejero decidí que era una buena idea traer de nuevo este ejemplo al análisis, para así poder hacer más visible mi idea de los sujetos activos y especialmente, de lo importante y necesario que es prestar atención a la vida de las personas para entender lo que sucede en los espacios micro y su relación con los espacios macro.

Observando ambos casos -vendedor y televidente- aprecié ciertas afinidades. Así descubrí que mi padre también debía seguir un plan y un guión más denso que el simple hecho de hablarle absurdamente al televisor, pues el vendedor no salía huyendo así nomás tampoco. Y que también disfrazaba astutamente muchas acciones, llevando a cabo otras.

Sabiendo que yo estaba cerca, también viendo las mismas noticias, mi padre aprovechaba con sus gritos y gestos para entregarme su posición, retomando muchas de las inconclusas discusiones políticas de los almuerzos familiares, ofreciéndome ahora razones y pruebas empíricas de lo errada que era, a su juicio, mi adhesión política. Estaba montando nuevamente textos cotidianos inconclusos, e intentando completarlos, el análisis del proceso de comprensión del contenido medial pone en juego algo más complejo que la "simple" relación espectador/contexto. El hecho de poder hablarle libremente a la televisión y al candidato presidencial del momento es lo que lo convierte a él en elector y a mi candidato en "candidato". Esto acerca a mi padre mucho más a la idea de audiencia activa alejándolo de una idea de receptor. Exige que los análisis debieran llevarse mucho más del texto al contexto, pues, para mucha gente en el mundo es un derecho el poder responderle a los mensajes propuestos por los medios. Son una forma de democracia por otros términos, una democracia cultural, a veces mucho más factible.

Acciones como estas –y como muchas otras- muestran la imaginación y la atmósfera cultural activa de la sociedad. Es una funcionalidad que se establece en el marco regulado de la interacción grupal y una relación global con los demás conocimientos del universo simbólico popular. Las influencias a largo plazo no se asientan sólo en la base de la acumulación de los contenidos de los media; se cristalizan también por medio de la integración con los conocimientos y experiencias anteriores, en un trabajo continuo de negociación y ajuste entre estas diferentes instancias" (5).

Estos son también, procesos de mediación social que exponen la forma en que los miembros de las audiencias reconocen, interpretan, editan y utilizan las representaciones ideológicas de los medios en su construcción social de la vida diaria de maneras muy dinámicas y variadas (6). "(...) la gente ve televisión no sólo de acuerdo a su propia personalidad o temperamento, sino en configuraciones particulares y entornos que están sumergidos en un vasto e importante a rango de prácticas y situaciones sociales y culturales" (7). Los medios de comunicación, y en este caso, la televisión, ejercen su influencia en los sitios domésticos "culturalmente localizados", es decir, influyen en el modo en que interactuamos con las demás personas que habitan ese lugar, antes, durantes y después, y lo que allí ocurre, es únicamente comprensible recurriendo a las condiciones contextuales de ese uso particular, cuyo contenido y significación se obtienen en el mismo momento de su ejecución, pero son fundamentalmente las circunstancias prácticas y los lugares cotidianos de recepción los que les dan forma y sentido a estos usos mediáticos.

Las expresiones de los seres humanos en su totalidad, siempre se encuentran acopladas a los contextos específicos en los que se producen. Todo dentro de un marco de sincronía mutua y a veces, de acuerdos que son tácitos. Estos acuerdos tácitos están profundamente enraizados en el conocimiento que proviene del transcurrir de la vida cotidiana y tienen un sentido colectivo en la medida en que ambas partes los mantienen en el tiempo y respetan las normas implícitas en ellos. Las confianzas y seguridades de que lo que ocurre puede o no ocurrir es lo que nos permite sobrellevar en parte, el día a día y la contingencia.

En ambos ejemplos, vendedor y televidente, se seguía una regla no escrita, un guión cotidiano, que permitía que el orden institucional se mantuviera, al menos provisoriamente, evitando así el enfrentamiento.

2. Entender el texto completo

El vendedor es astuto y obra hábilmente, impidiendo de manera "práctica" que su labor lo condene. Muchas de las consecuencias de estas acciones prácticas evidencian que los hombres son hábiles para trascender las limitaciones estructurales que les son "impuestas", al menos como dice James Lull, en forma fragmentaria y temporal, y que estos son momentos célebres y revelantes del triunfo de su voluntad e imaginación sobre el de las profundas barreras estructurales (8).

Que los policías dejen al vendedor obrar, es ciertamente no una muestra de ineptitud, sino una manera de permitir que ello ocurra sin que lo haga, al menos no antes sus ojos. Son "acuerdos simbólicos", no hay castigo, pero son orientadores de la acción. Son más anchos, y en muchos casos, soportan también asuntos que son considerados por los participantes como "más justos". Que mi padre insulte a mi candidato a la televisión es un mecanismo que crea las condiciones para que yo no me sienta herido, más sí, interpelado.

Esto completa la dialéctica de la dinámica discursiva propuesta por la situación y nos enfrentó a la necesidad de observar el uso de los recursos simbólicos disponibles por parte de los sujetos, los textos y su relación directa con el contexto.

Otra idea obtenida de esta observación es la del uso de las situaciones. Ya que los agentes no sólo comprenden lo que sucede, sino que también hace que las cosas pasen, es lógico avanzar hasta comprender cómo usan las circunstancias con sentidos prácticos.

"Ningún transeúnte pareció extrañarse de la tremenda habilidad del vendedor para esconderse en el lugar más simple, en ninguno".

  1. La racionalización de las acciones. El sentido en movimiento

Los individuos enfrentados a circunstancias prácticas, también responden con acciones prácticas. Por circunstancias entiendo a la coincidencia en el mismo espacio y tiempo, hechos, objetos y personas en el que estas tienen que, inevitablemente, hacer algo, no pudiendo escapar a ello. ¿Cómo lo hacen? Lo hacen desplegando procedimientos y maniobras sociales que corresponden a una adecuación a ellas. Si bien las circunstancias no son determinantes estructurales, son sugeridoras a la conciencia de los términos del obrar inicial y del probable recorrido de éstas. Esta infraestructura de comportamientos alimenta el marco de significados de los actores, y los interpreta dentro de sus propios esquemas, dándoles el sentido de lo que ocurre o de lo que puede llegar a ocurrir, trazándoles un mapa con coordenadas de acción posibles. Las personas llevan a cabo su vida cotidiana mediante el uso de varias prácticas astutas.

El obrar social, aunque puede implicar pre-determinaciones o razones previas, también acepta y resume una serie de decisiones que son tomadas en el momento mismo de enfrentarse a los episodios diarios. Los modos de pensar siempre son reflexivos y están insertos en un entorno ideológico complejo que aveces puede ser contradictorio (9).

El mundo de lo cotidiano provee de múltiples posibilidades y opciones de actuar. Usamos guías mentales que nos permiten negociar los territorios sociales. En la medida en que tenemos la habilidad necesaria para reconocer las prescripciones y pautas sociales, y sabemos responder y adaptarnos a ellas, y hasta modificarlas, logramos cumplir esas travesías con éxito (10). Allí es donde se entrecruzan las intenciones con los propósitos, distintos según la visión de Giddens. Al término propósito lo vincula con la idea de proyectos, lo que corresponde a "las ambiciones de más largo plazo", mientras que reserva el término intenciones a "actividades de la vida cotidiana."

El carácter relativamente predecible de los hábitos y rutinas personales basados en modelos sociales gobernados por reglas, contribuye a que la gente se sienta emocionalmente segura (11). Así se entiende que diariamente los sujetos obren con una jerarquía de propósitos y con un stock de comportamientos aprendidos, que a la vez, son cruzados por las intenciones cotidianas, sostenidos en las instituciones sociales y reformulados en las prácticas cotidianas en acciones simbólicas interesantes, complejas discursivamente, y muy ricas.

En el caso del televidente en época electoral, aplicar esta jerarquía corresponde a entender que su "camuflado" acto de hablar solo a la televisión es "intencionado" y que lo que articula es lo que Giddens denomina un flujo continuo de las acciones intencionales. "El contenido intencional de la acción cotidiana consiste en el "control" continuado y exitoso de su propia actividad por el actor; es índice de un dominio causal de los eventos cotidianos que los hombres normalmente dan por supuestos" (12). Para mi padre era importante ganar la discusión. Era motivante mejorar sus argumentos. Tomó esta oportunidad de transformar simbólicamente su momento de recepción en un momento de argumentación.

La gente busca entre su repertorio al conjunto de acciones que mejor se ajustan a sus intenciones humanas de comunicación. Algunos usan el humor, la ironía, el discurso analítico –como mi padre-, la mofa –como yo- tanto para recrear como para sobrellevar situaciones diarias. La fluidez de estas interacciones se sustenta gracias al uso imaginativo de los recursos simbólicos, favoreciendo la coordinación, implicando los intereses de ambas partes. Por un lado el interés de quien inicia la comunicación, pero también, los requerimientos de quien escucha. Esto es analizable y también en la idea de integración de acciones, que debe incluir, ideas e intereses mutuos puestos en prácticas cotidianas .

El análisis de estos sistemas de significados expresados en todo este empuje y jaloneo, nos permite conocer las características de la estructura social, las tensiones y particularmente, los conflictos registrados en su seno.

Se debe poner énfasis, entonces, no sólo en qué interpretaciones y experiencias tienen las audiencias con la imagen de los medios, sino en cómo se hace diariamente ese trabajo. Si, como proclama Anthony Giddens, la principal pertinencia de la teoría social es la iluminación de los procesos concretos de la vida social, entonces el análisis de los miembros de la audiencia como comunicadores es un principio básico y potencialmente productivo para hacer algunos aportes significativos al trabajo teórico y empírico (13).

Las audiencias tienen que ser problematizadas no sólo en términos de las argucias y sutilezas de la vida doméstica diaria, sino también en relación con los temas ideológicos y fragmentos que son tomados de los de los contenidos de los medios y usados posteriormente en la construcción de las relaciones sociales, actividades que son culturalmente localizadas e informadas.

Es de esta forma propongo que para entender no solo a las audiencias, sino que a todos los sujetos sociales, a mi padre, al vendedor callejero, hay que visitarlos en el suelo de sus vidas cotidianas. Es allí donde los sujetos mantienen extendida la manta racional de sus acciones, y en donde tiran de los hilos de sus experiencias.

No pueden escapar de allí y ese es el centro en el que muchas decisiones y re-elaboraciones sociales tienen lugar. Esta es la postura epistemológica, que a mi juicio estaría inundando y contaminando de sentido común a los estudios de audiencias (14).

"Sin que mediara ningún silbido, el vendedor recogió sus cosas del suelo y se fue, ahora para no volver hasta el otro día. Aunque la rutina de acciones fue la misma que utilizó para prevenirse de la llegada de los carabineros, el sentido fue sustancialmente diferente. Para saberlo hay que haber estado allí visitando el suelo diario de sus actividades cotidianas".

Notas

(1) La idea de "guiño" la obtuve de Clifford Geertz. Para un mayor conocimiento ver: Geertz, C."La descripción densa", en: "La Interpretación de las Culturas", Edit. Gedisa, Barcelona, 1992.

(2) Para una mayor profundización, ver "La Constitución de la Sociedad", bases para la teoría de la estructuración. Editorial Amorrotu; Argentina; 1995.

(3) Garfinkel, H., En: Qué es la etnometodología?; Revista de La Academia del Humanismo Cristiano; 1992;

(4) Digo selectivamente puesto que al candidato de su predilección siempre le justificaba todo, también en voz alta.

(5) Wolf, Mauro; Los Efectos Sociales de los Medias; Instrumentos Paidós; Barcelona, España; 1992; Pág.: 145 El paréntesis y la precisión de "del contenido medial" es mío.

(6) Lull, James, Medios, comunicación y cultura, una aproximación global, Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina, 1995. Pág. 33.

(7) Lull, James, "La Estructura de las Audiencias Masivas", En: Revista Diá-logos No. 32, 1992. Pág. 55.

(8)Lull, James; Medios, Comunicación y Cultura, una aproximación global; Editorial Amorrortu; 1995; Buenos Aires, Argentina; Pág.: 146.

(9) Lull, James, Medios, comunicación y cultura, una aproximación global, Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina, 1995. Pág. 61.

(10), Op. cit., 1995. Pág. 65.

(11) Op. cit. Pág. 68.

(12) Giddens, Anthony; Las Nuevas Reglas del Método Sociológico; Amorrortu ediciones. Buenos Aires; 1987. En: Scribano, Adrián; Epistemología y Teoría: un estudio sobre Bourdieu, Giddens y Habermas; Universidad Nacional de Catamarca; Catamarca, Argentina; Pp. 123 – 129.

(13) Lull, James, "La Estructura de las Audiencias Masivas", En: Revista Diá-logos No. 32, 1992. Pág. 57.

(14) Digo postura epistemológica asumiendo que cuando se propone cualquier programa de investigación, método o punto de vista, se debe entender que trae implícita un postura epistemológica.

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