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la inserción internacional de la UDP, de sus alumnos y profesores, tienen que estar entre los desafíos
Sergio Olavarrieta
Decano de la facultad de Economía y Empresa UDP
La Universidad Diego Portales ha sido un icono dentro de la reforma universitaria de los 80. Esto por cuanto dentro de las Universidades privadas se ha posicionada como una Universidad abierta, pluralista, dispuesta al debate y a la discusión de ideas, con influencia en el debate público y más recientemente también, con un cierto empuje en la creación de conocimiento. Mantener un proyecto universitario sin adscripción a grupos económicos o ideológicos específicos sin duda es costoso, pero creo absolutamente necesario para Chile, y que no puede sólo estar radicado en las instituciones tradicionales o del consejo de rectores. Estas características, junto con una vocación central a la docencia, en particular de pregrado, hizo que esta universidad en muy corto tiempo tuviera un nombre muy importante en el país subiendo en los rankings de prestigio, y superando a la gran mayoría de las universidades tradicionales, y compitiendo vis a vis con las mejores universidades chilenas. Sin duda que la contribución que ha hecho la Portales en cuanto a formación de profesionales de excelencia, con espíritu abierto, ha contribuido al desarrollo de este país. En este sentido los miles de egresados del área de economía y empresa, conforman una gran base de reputación en el mercado y quizás una de las mejores cartas de presentación que la Universidad tiene.
Los desafíos por ciertos son variados. Por cierto la competencia no es la misma que hace 25 años atrás. Han entrado nuevos actores, incluso internacionales, con mucha fuerza, que hacen que la competencia por buenos alumnos así como por buenos profesores sea un desafío que la Universidad debe enfrentar con nuevos bríos, miradas y técnicas. La Universidad se ha hecho más compleja y las diversas disciplinas y carreras responden a realidades diferentes, sensibilidad que es necesario tener si es que se quiere ser competitivo en todas ellas. En este el estímulo a la calidad, creatividad y a la innovación en todos los aspectos del funcionamiento de la Universidad, desde los planes curriculares hasta la gestión y procesos claves en la cadena de servicio son fundamentales para mejorar en este nuevo entorno. La competencia se ha ampliado además a los posgrados y al desarrollo de investigaciones puras y aplicadas. Este es un desafío muy importante, que debe balancearse, sin embargo, para poder al mismo tiempo progresar en el ámbito central de nuestra Universidad que es formar profesionales de gran potencial y empleabilidad para la sociedad y la empresa de 10, 20 y 30 años más. Aquí por cierto hay mucho que hacer, pues la educación de adolescentes y jóvenes está sufriendo remezones muy importantes por los cambios sociales, familiares, tecnológicos y económicos que estamos viviendo. En este sentido también, la inserción internacional de la UDP y de sus alumnos y profesores, tienen que estar necesariamente dentro de estos desafíos. Buenos alumnos, buenos profesores, buenos programas y nuevas formas de enseñanza, gestión para la creatividad, innovación y “accountability”, inserción en la sociedad y en el mundo: las universidades que puedan responder a estos múltiples desafíos serán las que salgan ganadoras en la batalla por el prestigio del 2020. La UDP debiera ir por ello.
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