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Un futuro mejor
El futuro de la profesión es un tema de discusión en la industria de los medios, las universidades y también entre los periodistas. No sólo porque los estudios indican que la carrera pasa por un periodo de saturación –como muchas otras- y porque la crisis económica está acentuando la caída de los diarios, el mayor referente de la calidad periodística. Junto a estas dificultades, no menores por cierto, están los efectos de la ola de cambios que ha generado Internet desde 1994. En este escenario, preguntarse por el futuro del periodismo es una obligación.
A pesar de este aparentemente sombrío escenario, no debe entenderse como un periodo para cobijarse en una depresión profunda. Impulsada por las transformaciones generadas por Internet, la profesión no sólo hoy ha diversificado sus canales de distribución, sino que suma millones de nuevos consumidores cada año. Las audiencias hoy se sienten parte de una profesión, mientras durante más de un siglo sólo fueron asistentes pasivos en el mundo de los medios. La mayor parte de los estudios sobre blogs muestra que más de un 40% de los blogueros cree estar haciendo periodismo o sienten que la producción de sus contenidos está en esa línea. Una cifra gigantesca si se considera que hoy existen más de 133 millones de blogs. Lo mismo ocurre con otras plataformas, como las redes sociales (Facebook, Twitter y otros microformatos) que se han vuelto instrumentos periodísticos para parte de los cibernautas. En el conflicto bélico en Gaza, lo que los medios no dijeron, lo hizo la gente a través de herramientas tecnológicas adaptadas para informar.
Esto es un escenario privilegiado para el Periodismo. Por supuesto, no para cualquier periodismo, sino para aquel que sienta que los dogmas no existen del mismo modo que los estudiamos, que la audiencia hoy es una compañera inevitablemente (e interesante) y que los jóvenes serán creadores y consumidores de contenidos activos. El Periodismo será más plural, la información se construirá colectivamente y la publicidad tendrá que avanzar a estándares de transparencia que hoy no muestra.
Hay señales auspiciosas. Tanto desde el punto de vista de la rigurosidad que necesita la profesión como desde la creciente necesidad de información. Según diversos estudios del Pew Institute, un tercio de los jóvenes menores de 18 entra a la red a buscar información. Y no cualquier información. A pesar de la sensación que los nativos de Internet son menos sofisticados en sus necesidades de contenidos, las investigaciones muestran lo contrario. Don Tapscott, autor del libro Grown Up Digital, dice que los jóvenes son "más listos, rápidos y más tolerantes respecto a la diversidad que sus predecesores. Les importa mucho la justicia y los problemas que afronta su sociedad".
Es decir, la necesidad y la producción de información de calidad están en un aumento sostenido. Al mismo tiempo, Internet mejora los niveles de transparencia de la publicidad y por la activa participación de la ciudadanía, los medios deben ser más independientes y rigurosos. El periodismo que viene debe ser recibido con los brazos abiertos. Los expertos coinciden que la profesión que veremos en los próximos años, aprovechará las redes sociales, girará en torno a las comunidades, privilegiará la investigación, ocupará todos lo nichos (especialización) y su origen será de empresas más pequeñas y dinámicas.
La ola de cambios que generó Internet hace 14 años atrapó primero a los medios de comunicación y la carrera de Periodismo, pero es evidente que tanto la Educación, como en mayor medida el resto de las profesiones, deberá pasar por un ajuste profundo. Pero dudo que alguno sea tan beneficioso, como lo que ocurre con el Periodismo. |