“Este tipo de viajes te abre la mente y te permite situarte un poco dentro del mapa mundial”
Se fue a Canadá porque quería vivir la experiencia de residir en otro país. Partió con su mochila, tenía un nivel de inglés medio y harta personalidad. Ahora trabaja en el mejor restaurante de Vancouver y todo lo que ha ahorrado en este tiempo lo va a invertir para seguir “patiperriando” todo lo que pueda
La verdad es que siempre tuve ganas de viajar, pero no quería hacer los típicos viajes de tres semanas y volver a Chile, sino que quería vivir en otro país por un buen tiempo. Estudié Derecho en la UDP, y terminé un poco cansado por todo lo que implica el examen de grado. Decidí emprender el viaje apenas me titulé, ya que esta era la oportunidad de cumplir lo que siempre había querido antes de empezar a vivir lo que naturalmente nos toca hacer después de terminar los estudios, insertarnos en el mundo laboral.
Había pensado en tres opciones: Australia, Nueva Zelanda y Canadá, pero no fue muy difícil decirime, siempre me llamó la atención Canadá por el clima y los hermosos paisajes, además porque quería aprender inglés en un país que no fuese Estados Unidos.
Conversando con la encargada del Programa International Experience Canadá de la embajada, me recomendó la ciudad de Vancouver. Acá estoy hace tres meses, viviendo en una hermosa, multicultural y entretenida ciudad, que además tiene uno de los mejores estándares de vida del planeta. Me vine sólo con una mochila y con un nivel de inglés no muy bueno pero funcional, había hecho un semestre de inglés en el norteamericano y tenía algo de base del colegio, pero sobre todo hartas ganas y personalidad para desenvolverme.
Sin reservas de nada, me bajé del avión, tomé el tren urbano, llegué al centro y encontré un hostal donde estuve la primera semana planificando mis primeros pasos en Vancouver. Ahora vivo en un edificio que arrienda habitaciones y que tiene lugares comunes como las cocinas donde se puede compartir con otras personas que son en su gran mayoría jóvenes de otros países viviendo experiencias similares.
Por mi carrera (Derecho) no tenía ninguna posibilidad de ejercer mi profesión, y por mi nivel de inglés tampoco podía optar a trabajos muy sofisticados. Busqué trabajo y entré a trabajar como lavaplatos hace dos meses en un restaurante, para mi suerte el mejor de Vancouver. Se llama Chambar, hace dos semanas se ganó el premio al mejor restaurante de dicha ciudad y hace unos días mi jefe, Nico Schuermans, ganó el premio al chef del año. Lo mejor es que el ambiente donde trabajo es súper bueno, trabajamos casi pura gente joven, entre canadienses y extranjeros, todos súper capacitados, bien pagados y contentos, además con la moral bien en alto por los premios que ha ganado el restaurante. Es muy estimulante trabajar ahí.
Lo mejor de todo es que con el sueldo de lavaplatos (que es mayor a lo que ganaría como abogado recién titulado de unas de las mejores escuelas de Derecho del país) me alcanza muy bien para desenvolverme sin problemas. Auque acá todo es más caro, de todas maneras la proporción entre sueldos y costo de vida es mucho mejor, en comparación con Chile. Con lo que gano acá me alcanza para vivir muy cómodo e incluso puedo ahorrar. Mi idea es en unos meses más, poder viajar dentro de Norteamérica y pagar un buen curso de inglés.
La integración a la sociedad canadiense no es fácil, pero de a poco estoy empezando a abrir mi círculo social, sobre todo ahora que está empezando la primavera y las personas empiezan a realizar más actividades de esparcimiento al aire libre, ya que como todos saben los inviernos son cosa seria por estos lados.
En general creo que este tipo de viajes te abre la mente y te permite situarte un poco dentro del mapa mundial, además, por supuesto, de aprender muchísimo. Una de las cosas que me ha llamado fuertemente la atención es la diversidad, hay personas de todas las razas y culturas, es muy probable, por ejemplo, entrar a un ascensor y encontrarse con personas de todos los continentes, esto hace muy enriquecedor este tipo de experiencias, ya que con cada persona que hablas hay un intercambio de información acerca de tú cultura y de la de tu interlocutor.
Mi consejo es que todo el que tenga alguna inquietud como la mía, de viajar y vivir experiencias nuevas, tiene que hacerlo, vale totalmente la pena. Se necesita algo de plata, inglés funcional y hartas ganas. Llevo recién tres meses en Vancouver y tengo visa por un año, pero tengo la posibilidad de extenderla por otro año más, así que no sé muy bien aún que va a ser de mi, por ahora mi idea es utilizar estos dos años para patiperriar por estos lados y en una de esas ver la posibilidad de ir a Oceanía en el futuro.