Egresados

Entrevistas

Por el Mundo

Mauricio Pérez Calvo

José Miguel Cabezas, Cientista Político UDP, desde Nueva York

“El éxito depende del trabajo y esfuerzo de nosotros mismos”

  • Egresado el año 2006, desde septiembre del año 2010 vive en Estados Unidos con su señora, a quien conoció como compañera de clase en la UDP. Ambos son estudiantes de postgrado en Columbia University una de las universidades más prestigiosas del mundo. En Nueva York ha tenido la oportunidad de conocer diariamente un pedazo distinto del mundo y señala que: “El interactuar con distintas culturas y distintas formas de educación es un proceso de re-educación en sí mismo”.

Esta etapa es un peldaño más de una decisión que tomamos hace muchos años, cuando éramos estudiantes. Una vez egresados de la UDP y después de enfrentarnos exitosamente al mundo laboral nos dimos cuenta que era necesario dar un paso más, y para lograrlo era necesario mirar más allá de Los Andes. Si bien en Chile se puede acceder a postgrados de reconocida calidad, lamentablemente podemos contar con una mano los programas académicos en los que los cientistas políticos pueden continuar perfeccionándose. En ese momento comenzamos a analizar universidades alrededor del mundo y a conocer más en profundidad la experiencia de algunos de nuestros profesores de la UDP. Es así que siguiendo el ejemplo del Patricio Navia, Rossana Castiglioni y Mauricio Morales, decidimos jugárnoslas y partir a estudiar al extranjero.

El llegar a estar acá es el resultado de años de preparación que ambos tuvimos que enfrentar. Como la mayoría de los chilenos, ninguno de nosotros tuvo el privilegio de asistir a colegios privados y menos aún bilingües, por lo que el primer gran desafío fue empezar a estudiar inglés y luego prepararnos para los exámenes de admisión del sistema educativo norteamericano. Para postular a las Universidades no basta con tener un nivel competitivo de inglés en el TOEFL, sino que además hay que preparar el Graduate Record Examination (GRE), que lo rinden postulantes de todo el mundo que compiten por la misma carta de admisión que uno busca.

Adicionalmente a este proceso era necesario comenzar a buscar formas de financiamiento. Afortunadamente, ambos fuimos beneficiarios de la Beca Chile en la convocatoria 2009, la que te permite cursar postgrados en cualquier país del mundo, cubriendo la colegiatura y además aportando parte de los recursos para poder vivir en el extranjero mientras se estudia.

Diversidad cultural en todo sentido

Hoy, una vez terminado el primer año del programa, puedo decir con satisfacción que el estar viviendo en una ciudad como Nueva York te da la oportunidad de conocer diariamente un pedazo distinto del mundo. Suena a cliché, pero es cierto que esta ciudad es la capital del mundo. Puedes caminar por el centro y pasar de un barrio a otro tal cual como si lo hicieras de una cultura o país. Más aún, al hacer fila para entrar al cine por ejemplo, te das cuenta que con suerte puedes identificar 4 ó 5 idiomas, mientras que te sorprendes al darte cuenta que no tienes la menor idea que idioma hablan quienes están unos puestos más allá. Así mismo, esta diversidad cultural se expresa en manifestaciones artísticas como culinarias. Al vivir acá hemos tenido que aprender a comer comida etíope con las manos, así como a darnos cuenta que tanto la comida china o el sushi que tenemos en Chile han sido adaptados a nuestra cultura culinaria y no es lo mismo que comen chinos cantoneses o los japoneses.

En términos académicos, el desafío es aún mayor. El convivir a diario con estudiantes de todo el mundo, cuya preparación académica es al menos igual y muchas veces mejor a la de uno, genera incentivos positivos que te motivan a esforzarte el doble. El interactuar con distintas culturas y distintas formas de educación es un proceso de re-educación en sí mismo. Tengo presente el ejemplo de un compañero de curso danés, quien tiene una lógica muy distinta a la nuestra del trabajo y la relación entre la producción y el descanso, para él sólo se podía tener un tiempo libre una vez que terminábamos una guía o trabajo, mientras que en mi correo electrónico recibía varias invitaciones a “tomarnos un café” o simplemente “descansar un rato”. Finalmente, creo que inconscientemente uno vive un proceso de re-formación como estudiante y como persona, pues vas incorporando como propias habilidades y valores que anteriormente no conocías.

Un cambio mucho más trascendental es darse cuenta que al vivir en Chile, ya sea por la distancia o por el efecto del murallón de Los Andes, aprendemos desde la primera infancia a mirar las cosas desde una perspectiva a corto plazo y a escalas pequeñas. Una de las cosas que te impresionan de esta sociedad es que aparentemente siempre tuvieron la visión de llegar a ser grandes, pues tanto la Constitución como la infraestructura así lo representan. Por ejemplo, uno de los lugares que más que gustan de la ciudad es el puente de Brooklyn, el que terminó de ser construido en el año 1883, el mismo año en que Chile terminaba la Guerra del Pacifico, y el que te permite comparar cómo en el mismo año esta sociedad construye una obra de magnitudes que eran completamente innecesarias para la época, y Chile recién comenzaba a recuperarse de la pérdida de al menos 20 mil vidas.

Finalmente, como cientista político quisiera que este primer paso en la formación profesional en los EEUU nos permita retornar al país con parte de ese ímpetu que llevaron a esta sociedad ser lo que es.

Creo, que la experiencia de la UDP en este proceso es particularmente relevante en 2 aspectos. El primero, es el poder interactuar con profesores que cursaron posgrados en el extranjeros y vuelven con la mentalidad de abrir espacios a los estudiantes y promover su participación en investigaciones desde el inicio del pregrado. El segundo es una manifestación de lo anterior. El ser uno de los estudiantes fundadores del Observatorio Político Electoral de la UDP me permitió conocer desde muy temprano cómo era realizar investigaciones en la vida real, más allá del aula de clases o de un trabajo final en cualquier clase. Además, el traspaso de conocimientos de los profesores y de los mismos compañeros se da en una lógica que va más allá de la evaluación al final del semestre, pues busca formar y promover habilidades y competencias en los jóvenes estudiantes que posteriormente se notan, ya sea en el primer trabajo, o en el mismo desempeño académico del estudiante. Son instancias como estas las que la UDP tiene que seguir promoviendo y con las que tiene que distinguirse del resto de los planteles. No es menor que 7 de los 11 egresados de la Escuela de Ciencia Política de la UDP que están cursando postgrados en el extranjero hayamos sido parte del Observatorio Político Electoral.

Finalmente, como consejo a quienes busquen, como nosotros, continuar su formación en el extranjero, sólo podría aconsejarles que se atrevan, el éxito depende del trabajo y esfuerzo de nosotros mismos.