
“La visión liberal de la universidad, me permitió entender mejor al mundo sin sancionar de manera implacable la fragilidad del ser humano”
Egresado de Derecho el año 2000, se fue a Estados Unidos para arreglar unos asuntos familiares. Como no tenía clara su fecha de retorno, decidió aprovechar al máximo su estadía y aprender lo máximo de inglés. Después de harto esfuerzo, se encuentra trabajando en White & Case, uno de los estudios más grandes de Estados Unidos y con oficinas en todo el mundo, donde espera poder adquirir la mayor experiencia posible, eso si, siempre con miras de volver a Chile.
Durante el año 2006, surgió la necesidad de arreglar unos asuntos familiares en Nueva York. Al principio, no se sabía si ello iba a quedar finiquitado en unas semanas, meses o más. Por esa misma razón, decidí aprovechar la oportunidad y las circunstancias de la vida para usar ese tiempo indefinido y obtener el mayor beneficio posible. El no saber ingles marcó la pauta de que hacer primero. Tenía que aprender inglés de una buena vez, cosa que hoy en día, es importantísima en la carrera y vida de cualquier persona. En inglés todo el mundo se entiende.
En unos cuantos meses, cuando mi comprensión oral y escrita ya había mejorado, decidí estudiar un diplomado y, al mismo tiempo, postular en distintas firmas de abogados para encontrar una oportunidad de crecimiento profesional. Sorprendentemente, conseguí un internship (práctica) de 6 meses en el estudio Allen & Overy, una firma inglesa perteneciente al “Magic Circle”, práctica que al final se extendió indefinidamente. Después de casi 2 años trabajando en Allen & Overy, las opciones eran volver a Chile o apostar por un LL.M. (Master en Derecho) en Nueva York.
Fordham University School of Law fue la decisión que luego de un año, me llevo a graduarme con honores como Master en Derecho Bancario, Corporativo y Financiero, siendo ésta una de las experiencias más enriquecedoras que he vivido. Durante los meses del Master, pude conocer a estudiantes de todas las edades y provenientes de cada rincón del planeta. Con ellos, en la diferencia de culturas, idiomas y gustos, encontramos el interés común de aprender de lo desconocido y querer hacer nuevos amigos. Me reí, estudie y sufrí hasta que al final, todos nos graduamos el 27 de mayo de 2010.
Hoy, después de harto esfuerzo, me encuentro trabajando como International Associate en White & Case, uno de los estudios más grandes de Estados Unidos y con oficinas en todo el mundo, donde espero poder adquirir la mayor experiencia posible, eso si, siempre con miras de volver a mi país.
La vida en Nueva York yo la describiría como fácil, diversa, entretenida y culta. Fácil, ya que a pesar de lo grande e imponente de la ciudad, ella está organizada en pequeños barrios, alrededor de los cuales es posible encontrar de todo. Teatros, supermercados, buenas tiendas, los mejores restaurantes, plazas, parques, etc. están en todos lados y a todos lados es fácil llegar. Diversa, porque todo esta mezclado y nada es “puro”… esa es la gracia de NY. Estamos en Estados Unidos y español es el idioma de las calles, árabe o hindú es la lengua de los taxis, italiano y francés el de las mejores tiendas, chino mandarín el del barrio chino y, así, suma y sigue. El inglés en cambio, esta en todas partes y ninguna a la vez.
¡Qué más entretenido que NY!, donde si te gusta la ópera (como a mi), cada semana puedes ver en el Metropolitan Opera House, 3 o hasta 4 óperas distintas representadas por los mejores músicos y con las más extraordinarias producciones a nivel mundial. Además de ópera, los conciertos, exhibiciones, ballets y actividades culturales de todos los tipos, confirman que en NY hay abundancia de entretención y cultura.
Como todo en esta vida, los problemas y desventajas siempre existen. En mi caso, mi familia y amigos siguen estando en Chile y a pesar de que ellos vengan a verme y de que yo los visite con cierta frecuencia, lo anterior no cambia el hecho de que vivir lejos es echar de menos a quienes uno quiere. Por unos años se aguanta, pero no puede ser para siempre.
Haber estudiado en una universidad liberal de ideología positivista, me ayudo en su minuto para poder empezar a dejar de lado tantos prejuicios morales impuestos a presión, muchas veces sin justificación, por las creencias religiosas y costumbres de una sociedad conservadora.
Esa apertura de mente que se inició en nuestra Universidad Diego Portales, ha continuado con el tiempo vivido en NY, donde a nadie le importa tu vida privada y nadie quiere que a ti te importe la de los demás. Si la sanción no está justificada racionalmente, entonces no puede ser norma imperante para toda la sociedad. Acá eso se entiende y yo, ahora, también lo entiendo. La visión liberal de la universidad, me permitió entender mejor al mundo sin sancionar de manera implacable la fragilidad del ser humano.