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Ismael Larraín

Priscila Rubio, parvularia UDP

Trabaja en lo que te gusta y dejarás de trabajar toda la vida
  • Perteneciente a la primera generación de Pedagogía en Educación Parvularia (2006), actualmente es directora del centro Vitamina de Pajaritos. Empezó como educadora de nivel intermedio y ahora pertenece al área de gestión de personas, donde capacita a las educadoras y nuevas técnicos que ingresan a la institución.

Cuando llegó la hora de preguntarse qué quería estudiar, no le fue difícil tomar la decisión, sólo se cuestionó qué era lo que no le cansaría nunca y lo que le haría feliz toda la vida. “Puedo decir que, 9 años después, sé que elegí bien. Me siento absolutamente afortunada, porque trabajo en lo que me gusta”, señala.

Lo que más la motivó, ya estando dentro de Vitamina, fue tomar conciencia de la enorme responsabilidad que tienen las educadoras de párvulo. La primera infancia es una edad sumamente importante en el ser humano, como un acontecimiento fundamental en el desarrollo cognitivo y social a corto, mediano y largo plazo. “Incidimos y disfrutamos de una etapa en la que los niños van descubriendo sus habilidades, sus capacidades. Se comienza a formar los futuros abogados, artistas, médicos, etc.”, comenta.

¿Cómo llegaste a Vitamina y qué te gustó?

Vitamina envió una carta a las egresadas de párvulos de las universidades, invitando a conocer el proyecto, ya que en ese tiempo se preparaban para abrir su primer centro.
De todas las que participamos en esa oportunidad, sólo quedamos dos educadoras seleccionadas y así llegue a formar parte de Vitamina, en junio del 2006. Hoy ya es una compañía que tiene más de 50 centros en la red de salas cunas y jardines infantiles. Desde el primer minuto me encantó, enganché con el proyecto que me parecía innovador y muy atractivo.

¿Qué te gusta de tu trabajo?

Me gusta trabajar en Vitamina, ya que es una compañía que busca ofrecer educación y cuidado de calidad a los niños, por otra parte, capacita y permite el desarrollo, realiza reconocimientos y promueve a su gente. Hace concursos internos, reconoce el desempeño de los centros y a sus personas, creó un plan de carrera para educadoras y técnicos con posibilidades reales y concretas de crecimiento y desarrollo, único en el pais. Es un lugar, donde hay valores que son transversales y que debemos compartir todos los que trabajamos aquí, que son excelencia, innovación, vocación y alegría, plasmando cada uno de ellos en nuestro quehacer diario.

¿Cuál ha sido tu mayor satisfacción profesional?

Desde que salí de la Universidad, Vitamina ha sido el único lugar donde me he desenvuelto profesionalmente, acá e volcado todo mi esfuerzo, trabajo, dedicación y cariño, es donde he podido enseñar y también aprender. He aprovechado bien todas las herramientas que me han entregado, es por eso que me siento tan comprometida y quiero mucho este lugar, en el cual comparto día a día con los niños, que son los que te entregan todas las energías.

Para Priscila todos sus logros y satisfacciones profesionales se encuentran en Vitamina “ha sido una gran escuela para mí, confían y apuestan mucho por las personas, valoran la entrega y el trabajo de excelencia realizado con compromiso. Así que estoy enormemente agradecida y he disfrutado con cada reconocimiento que me han hecho por mi trabajo y han sido muchos. Ingresé como educadora de nivel intermedio, luego de pasar por neo y jardín, y fui directora del centro donde me encontraba. Luego me trasladaron al centro de Vitamina IBM, y en octubre del año pasado a Vitamina Pajaritos, que es un centro que atiende en horario mall, para cubrir las necesidades de las mamás que trabajan con ese tipo de turnos y horarios. Ahora pertenezco al área de gestión de personas, en donde debo capacitar a las educadoras y nuevas técnicos que ingresan. Este último nombramiento, ha sido una gran satisfacción, formar parte de otra área de trabajo es una oportunidad que no me imagine cuando estaba estudiando”, comenta.

¿Qué le recomendarías a los egresados de párvulos de la Portales?

Más que recomendarles, les diría que estén confiados de la formación que reciben en la escuela, ya que es un plan de estudios que permite un buen ingreso al mundo laboral, lo sentí así. No perder el ritmo exigente, reflexivo y proactivo, consientes de su rol como agentes de cambio, trabajando para lograr entregar siempre experiencias de aprendizajes de calidad a todos los niños y niñas, de esta forma serán siempre los mejores, donde les toque desenvolverse.

Su paso por la UDP

Integrante de la primera generación de Educadoras de Párvulo de la UDP ¿Qué recuerdos tienes de tu escuela y cómo la ves desde afuera hoy?

No tengo dudas que hoy día sucede lo mismo, pero tengo el recuerdo de haber estado en un lugar muy acogedor, claramente era donde tenía que estar.

Nosotras ocupábamos en ese tiempo la Facultad de Psicología, no teníamos facultad propia, pero aún así, los profesores sabían perfectamente quiénes éramos, la comunicación directa y cercana con ellos, nos permitían crear lazos y un compromiso mayor frente a nuestro rendimiento.

Tengo que destacar también, que al ser la primera generación, siento que todo fue hecho con una dedicación especial. La escuela entera tenía un compromiso y a la vez una responsabilidad muy grande con nosotros, por lo tanto, se debían superar las expectativas lo que hacía que todo lo que hicieran fuera con una gran entrega y preocupación. Por otra parte, nosotros como estudiantes, queríamos responder de la mejor manera a lo que nos estaban dando.

Hace unos meses me invitaron a contar mi experiencia a alumnos de primer año y me llevé una grata sorpresa al volver a la universidad. Me di cuenta de todo lo que hemos crecido, ya tenemos facultad propia y 5 promociones egresadas que avalan la calidad y el profesionalismo que consolidan a nuestra escuela, con alumnos con muchas ganas de aprender y muy consientes de su rol formador.

¿Recuerdas algún profesor que te haya marcado profesionalmente?

Tengo un buen recuerdo de muchos, Eduardo Cabezón, director de la carrera en ese tiempo, Rodrigo Cornejo, Ety Paniagua, María del Pilar Nuñez, Nancy Zamorano, quién fue mi guía en la tesis. Le enviaba un mail a las 3 de la mañana y a las 6 de la mañana ya tenía su respuesta.
Claudia Lagos, mi profesora de práctica y actual directora de la carrera, fue muy potente para mí, su manera tan apasionada de transmitir las cosas era muy motivador, la exigencia de hacer todas las cosas bien, nada era al azar, todo tenía una reflexión, sin duda ella hizo que todas asumiéramos nuestro rol de una manera más responsable, teniendo siempre como foco principal el compromiso por el aprendizaje y desarrollo de los niños.

¿Qué sello dejó en ti la UDP?

El compromiso por los problemas sociales. Dentro del modelo educativo de la universidad, que busca formar profesionales con dominio teórico práctico, para insertarse de una mejor manera al mundo laboral, fue que desde el primer año, como estudiantes de educación parvularia tuvimos prácticas en terreno, en la Legua sector emergencia, lugar que visitamos semana a semana. Los dos primeros años ésta fue la primera realidad que nos tocó enfrentar y fue tremendamente enriquecedora para todo quiénes estuvimos allí, quiénes nos esforzamos todo lo posible por aportar con nuestras ganas de llevar a cabo lo aprendido y hacer las actividades que uno planifica con mucho esmero. Trabajar con pocos recursos, niños tan vulnerables, de una realidad tan adversa, te exige crear nuevas estrategias y buscar siempre innovar según las necesidades de los niños.
Junto a esto, siento que también parte de nuestro sello es que somos personas proactivas y responsables frente a las exigencias.

¿Cuáles son tus proyectos futuros?

Aprovechar y aprender al máximo el nuevo espacio que tengo en el equipo de Capacitación y Formación Continua de Vitamina, capacitando y formando a la gente nueva que ingresa.
Me gustaría también hacer el diplomado que podría impartir el próximo año el Instituto Highscope Chile.