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Andrés Montes

La distinción reconoce a un ex alumno destacado por los estudiantes de Derecho

Fiscal Andrés Montes es reconocido como el portaleano del año de la Facultad de Derecho

Como el Portaleano del Año fue elegido por la comunidad estudiantil de la Facultad de Derecho UDP el Fiscal Regional Metropolitano Centro Norte, Andrés Montes Cruz egresado en 1994. La distinción, que reconoce a un ex alumno destacado, le fue entregada durante la V Cena de Gala de Derecho, a la cual asistieron 400 personas, entre alumnos, egresados, autoridades e invitados.

Por Susana Kuncar S.

Andrés Montes (39), asumió como jefe de la Fiscalía Regional Metropolitana Centro Norte en septiembre del 2010, luego que el Fiscal Nacional, Sabas Chahuán, lo nombrara tras recibir una terna en la que figuraba como el mejor calificado técnicamente. Desde entonces, este portaleanoestá a cargo de la fiscalía más extensa del país territorialmente hablando (abarca las comunas de Santiago y de la zona norte de la Región Metropolitana), la que lleva el mayor número de causas y aquella donde se producen los casos de más impacto público. Pero para Andrés, eso parece no afectarle en lo más mínimo. Dueño de una seriedad a toda prueba que recuerda al padre, el diputado socialista Andrés Montes, y de una sencillez que inspira respeto y confianza, de lo único que se queja es de la excesiva cantidad de reuniones que implican sus nuevas funciones.

¿Cómo recibe este reconocimiento y qué significa para usted que provenga de los estudiantes de su ex escuela?

Sin duda es un honor recibir este reconocimiento, ya que siempre me he sentido muy orgulloso de haber estudiado en la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales.

¿Cómo enfrenta su nueva responsabilidad profesional?

Es un gran desafío dirigir y liderar este grupo de 388 personas que trabaja día a día con problemas que normalmente son súper duros.

Nos relacionamos con dos tipos de individuos: los que han sido víctimas de delitos y por lo tanto han tenido una experiencia traumática, y también aquellos que han cometido delitos, los que muchas veces llegan a la comisión de los mismos por historias de vida que son absolutamente disfuncionales y que presentan una serie de complejidades de otra índole, más sociales. De manera tal que es un desafío muy grande asumir esta tarea sin olvidar que trabajamos con personas y que por lo tanto ese es el norte que siempre hay que tener presente.

Desde la perspectiva netamente profesional, los desafíos son básicamente asumir lo que se llaman los desafíos de segunda generación: en el ámbito de atención a las víctimas, en el de inteligencia de la información que maneja el Ministerio Público (MP) con el objeto de maximizar los resultados, y también en el ámbito de la revisión de los procesos de trabajo internos para hacerlos siempre más eficientes.

¿No se siente una especie de súper fiscal por estar en la fiscalía más grande y la que lleva casos de mayor connotación pública?

No, en ningún caso.

¿Y las presiones políticas, cómo las maneja?

Bueno, este es un trabajo eminentemente técnico y además tiene resultados públicos. Probablemente más que ningún otro, está sumamente expuesto al control público. Cualquier decisión que tome un fiscal siempre va a tener algún tipo de supervisión, sea jurisdiccional o administrativa, de ahí que la posibilidad de manipular el poder de persecución penal sea sumamente difícil, y si alguna vez se hiciera, sería muy evidente. Además entendemos que siempre se debe actuar con apego a la autonomía constitucional que tenemos para tomar decisiones en los casos que se van conociendo.

El no poder resolver algunos casos, ¿Le produce frustración o impotencia?

Siempre es complicado y me ha tocado verlo desde distintas posiciones, como víctima y también como fiscal. Hay que comprender que en la medida que se haga el trabajo en forma seria y que las expectativas se centren tempranamente, se puede avanzar más. Lo peor es generar falsas expectativas. A mí lo que me importa es que siempre que se pueda hacer algo que sea conducente a algún tipo de resultado, vamos a hacerlo.

A 10 AÑOS DE LA REFORMA PROCESAL PENAL (RPP)

Este año se cumple el décimo aniversario de la Reforma Procesal Penal. ¿Qué balance hace de la misma y cuáles serían sus principales deudas y o desafíos futuros?

En diciembre se cumplen los 10 años desde que se inició el proceso de reforma y en octubre el Ministerio Público cumplió 11 años de funcionamiento y creo que en general, la visión es positiva. Se logró instalar el nuevo sistema con beneficios muy claros en temas de transparencia, de mayores garantías a los derechos de las personas que son alcanzadas por el sistema de persecución penal, con mayor respeto a los derechos fundamentales y además con mayor rapidez en la resolución de los casos. Sobre este último punto no hay ningún tipo de duda. Ahora queda el gran desafío de asumir una segunda etapa, relacionada con los denominados desafíos de segunda generación, en mejorar la calidad y oportunidad de atención a las víctimas, la capacidad del sistema de esclarecimiento de casos. Ya estamos en condiciones de asumir ambos aspectos. Pero para ello es necesario estar permanentemente revisando los procesos administrativos que permitan tener modelos de trabajo más eficientes y óptimos a la luz de los recursos de los cuales disponemos.

¿Se considera representativo de lo que sería “la primera camada de abogados reforma procesal penal”?

Sí, cuando egresé estábamos todavía en plena discusión de lo que era el proyecto de nuevo código, de hecho, mi seminario fue sobre el Ministerio Público el año ‘94, de manera tal, que ya desde la universidad venía trabajando fuertemente en todos los temas de la RPP. Después de eso trabajé 7 años en la Academia Judicial, en temas de implementación de la RPP; luego estuve un año estudiando en Estados Unidos gracias al convenio que tenía la Facultad con la Universidad de Wisconsin, dedicado también a temas relacionados con la justicia criminal. Al llegar postulé inmediatamente al Ministerio Público, que era lo que quería desde el año ‘94, de manera tal que toda la formación que tuve en la universidad estuvo muy orientada a la RPP. Me atrevería a decir que ya las generaciones posteriores estuvieron marcadas íntegramente por este tema, yo fui de los primeros.

Respecto de la formación recibida en la UDP, ¿Fue la óptima para asumir este nuevo sistema?

Si bien yo empecé a trabajar cuando no existía la Reforma Procesal Penal, ya que no se había implementado ni estaba vigente, creo que gracias a la formación que tuve en la universidad cuento con todas las herramientas que son necesarias para desempeñarse adecuadamente en este sistema. No sólo en lo que se refiere a destrezas de litigación, sino que también a la perspectiva más analítica del derecho, que permite enfrentar problemas y buscar soluciones en forma dinámica y eso creo que ha sido un gran aporte de la formación. Recibí una formación jurídica muy integral y además con un excelente grupo de docentes.

¿Alguno que recuerde especialmente?

Una experiencia importante fue mi primer trabajo como coordinador de un equipo especial de la Comisión Andina de Juristas, el año 1993, que tenía por objeto revisar el estado de avance del Estado de Chile en materia de promoción y respeto de Derechos Fundamentales y se focalizó fuertemente en el sistema de justicia penal vigente en esa época. Ese equipo fue dirigido por Alberto Binder y sin duda haber trabajado con él fue una muy valiosa experiencia.

EXPERIENCIA LABORAL TEMPRANA

La Fiscalía Centro Norte y la Facultad de Derecho UDP tienen un convenio de pasantías para estudiantes en el cual a usted le ha tocado participar como tutor ¿Cómo evalúa esa experiencia?

Las pasantías siempre son una ganancia para el pasante como para el tutor. Este último, al momento de explicar y dar a conocer lo que se hace, tiene que articular y racionalizar los procesos de trabajo, y eso permite muchas veces darse cuenta de deficiencias, errores o ámbitos de optimización, sin perjuicio de lo que uno va descubriendo en conjunto con el pasante. Para éste también es una experiencia sumamente positiva, porque le permite conocer en la práctica una buena parte de elementos o factores jurídicos que ha ido conociendo en términos muy teóricos, de manera que esa aproximación tan viva a cómo se implementan las norma y cómo efectivamente se acciona el derecho, creo que es muy importante en el proceso de formación.

Es partidario de la experiencia laboral temprana entonces…

Totalmente de acuerdo y en distintos ámbitos, tanto así que varias universidades norteamericanas han optado por el sistema como parte de la metodología educativa en el ámbito del derecho.

En otro ámbito ¿Siente algún atractivo por la academia?

Sí, siempre, de hecho participé durante un buen tiempo activamente en la escuela haciendo clases de taller de análisis jurídico y en cursos de postgrado vinculados a la Reforma Procesal Penal. Desde que entré al Ministerio Público me ha sido difícil mantener continuidad en eso, pero creo que hacer clases es una forma de mantenerse vivo, de revitalizarse y que el profesor es el que más aprende.

O sea que lo veremos en las aulas nuevamente…

Sí, esta vuelta de pasar por un trabajo bien técnico y después volver a lo académico sin duda da un plus, una visión distinta.