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En Vitrina

Jorge Navarrete Poblete

Macarena Sánchez, Médico Cirujano UDP:

La UDP te prepara para enfrentar todo tipo de desafíos

Con experiencia en trabajo de atención primaria, secundaria y trabajo voluntario en la Fundación Diabetes Juvenil de Chile, Macarena egresada el año 2010, siempre tuvo claro que estudiar una carrera del área de la salud era lo suyo, ya que le permitiría satisfacer sus necesidades personales, y donde además podía desenvolverse y desarrollar su veta social.

Desde primero medio tenía claro que quería estudiar medicina porque quería ayudar al resto. Se veía gran parte de su vida atendiendo a pacientes y en el fondo solucionando dolencias que eran del día a día, donde tenía muchas ganas de aportar y ayudar. “No dudé en ningún momento que esta debía ser mi profesión, es totalmente vocacional, resulta muy utópico pero verdaderamente fue así, desde pequeña quería ser médico y continué esforzándome para poder llegar a mi meta”.

¿Qué te llamó la atención para estudiar Medicina en la UDP?

Di la última Prueba de Aptitud Académica (PAA), no me fue mal pero tampoco me fue excelente como para ingresar a medicina, por lo que preparé la prueba de nuevo para entrar a lo que realmente quería. Ahí me tocó el cambio de PAA a PSU. Fue un año de transición donde quedó un poco la escoba con el tema de los puntajes porque las carreras estaban cerrando con lo que habían pedido en la última PAA que era considerablemente mayor al puntaje de la primera generación de la PSU, entonces en este ir y venir de no saber qué hacer, paré en la casa de una tía donde me contó de la Escuela de Medicina de la UDP, que estaba a cargo del Dr. Fernando Monckeberg que en esa época era el Decano de la Facultad y estaba formando la escuela.
La verdad no tenía conocimiento que existía la Escuela de Medicina de la UDP, pero básicamente ingresé porque esta tía conocía al Dr. Monckeberg. Fui a averiguar, justo ese día estaba el Dr. conversamos, me contó del proyecto, me decidí y entré. Soy una fiel creyente que todo pasa en su momento y todo pasa por algo, entonces si yo llegué aquí es por algo.
Fui de la tercera generación de médicos que entramos a la escuela, fue bien riguroso el estudio al principio porque el primer año de medicina es bien árido, muchos ramos de ciencias básicas y fue duro porque tenías que acomodar tu ritmo de estudio donde no podías faltar a clases.

Después que egresaste de la UDP ¿En qué trabajos te desenvolviste?

Era un trabajo oficial, pero no remunerado y fue en la Fundación de Diabetes Juvenil. Soy diabética desde los 9 años y trabajé como voluntaria durante 10 años. Este año fui como médico residente al campamento que se hace en el verano, donde asisten aproximadamente 200 niños diabéticos tipo 1 entre los 7 y los 18 años, donde mi función principal era realizar el manejo de dosis de insulina de todos los niños.
A la fundación llegué como socia más que como paciente porque en esa época era el lugar donde uno compraba los insumos y además te educaban con el tema, de hecho, al primer campamento que fui fue porque mi médico me obligó a ir como campista y con el tiempo me empecé a involucrar con las actividades y seguí trabajando como voluntaria hasta el día de hoy.
No me he querido alejar de la fundación porque siento que tengo mucho que aportar. Estuve mucho tiempo realizando actividades dentro y fuera de Santiago, trabajando con un grupo grande de personas y en el fondo tienes el plus que estás transmitiendo algo que no lo leíste en los libros sino que lo estás viviendo. Con los niños por ejemplo, el que vean que tú también te pinchas te acerca mucho más a ellos. Te vas dando cuenta sobre la marcha que tienes mucho en que participar porque tienes tu experiencia de vida, además a mi me dio el plus que tengo los conocimientos médicos y en el fondo una posición frente a la vida muy distinta.
Siempre le he sacado el lado positivo a esta situación y lo he usado como una herramienta para ayudar a mucha gente y creo que por ahí iba la conexión.

VIAJE A ÁFRICA

Macarena estuvo en África con su familia recorriendo el Congo y Uganda, donde visitó hospitales, orfanatos, estos lugares a cargo de religiosas de diversas partes del mundo y señala que fue un viaje de muchos contrastes: “fue una combinación de sentimientos, porque es una realidad que impacta. Muchas personas han dedicado sus vidas a este lugar, donde la alegría de su gente contrasta con su pobreza”.

¿Por qué decidiste ir a África?

Fue un viaje de vacaciones. Tengo un tío que vive hace 38 años en el Congo y es misionero. El Congo es un país tremendamente rico en bienes naturales, pero muy pobremente explotado. Además, tiene una alta tasa de mortalidad infantil y el 80% de su población tiene sida.
Primero fuimos a Sudáfrica, luego Uganda y el Congo. Mi tío está viviendo justo en la frontera norte del Congo con Uganda y estuvimos recorriendo 3 semanas los lugares donde él ha levantado sus parroquias, hospitales y escuelas. Fue un viaje de muchos contrastes, es fuerte, la mortalidad de las mujeres embarazadas, de los niños, todo lo que te puedas imaginar está ahí. Dan ganas de hacer muchas cosas, pero es difícil llevar la ayuda.

¿Qué es lo que más rescatas de esta experiencia?

En el fondo bajar el ritmo vida y ver una situación tan precaria, te hace cuestionarte un montón de cosas del mundo acelerado que uno vive, en que uno para ser feliz pide tantas cosas y que para serlo necesitas tan poco. La realidad de África te impacta porque la ves lejana, son experiencias que te hacen cuestionar varias cosas, de enfrentarte a una realidad totalmente ajena a la que tú tienes y te das cuenta que las personas son felices con nada, la vida no necesita de grandes lujos, sólo de entrega y cariño.

¿Cómo fue tu regreso a Chile?

Después de este viaje me inserté en el mundo laboral en un trabajo que jamás pensé que iba a llegar. Una compañera que había estado trabajando en la Municipalidad de Peñalolén, me llamó porque necesitaban a un médico jefe para el comité psicotécnico que es el que entrega los carnet de manejar, básicamente había que realizar los controles de vista. Fue un trabajo que tenía cero de clínico. A mí me gusta estar con los pacientes, pero a pesar de lo anterior lo pasaba muy bien. Estuve desde marzo a junio de este año. Después comencé a trabajar en la UDP haciendo clases a alumnos de 3° año de medicina y la docencia me motivó mucho porque estando en la fundación había educado a mucha gente, tengo esa veta para trabajar con grupos y la verdad es que me ha encantado. Tengo a cargo 72 alumnos que van rotando por grupos, donde trabajo con 6 estudiantes durante la mañana en el Centro de Simulación Clínica, donde trabajamos en base a casos clínicos y me agrada mucho la modalidad. Próximamente voy a hacer clases teóricas para alumnos de 2° año de Tecnología Médica en todo lo que es el módulo de diabetes. En la tarde trabajo en el Centro de Salud Apoquindo (un consultorio de Las Condes), haciendo extensión horaria que son todas las personas que por alguna razón querían ir al médico ese día y no alcanzaron a tener hora en la mañana. Veo desde resfríos hasta pacientes que he tenido que llevar en ambulancia al hospital, me llega de todo, básicamente adultos.

SU PASO POR LA UDP

¿Algún profesor que te haya marcado?

Particularmente yo soy súper cercana a la gente y siempre conecto con la gente. A la universidad le tengo mucho cariño. Soy de la tercera generación de médicos que ingresó a la UDP y entré asumiendo que me iban a tocar un montón de problemas en el camino, pero era la opción que había tomado, que era una escuela nueva y que tenía que ser parte del proceso. A diferencia de muchos compañeros que salieron y dijeron yo no vuelvo nunca más a la universidad, yo le siento mucho cariño, me siento súper en casa trabajando aquí.
A la Dra. Soledad Armijo, la conocí desde que entré a la escuela y siempre la veía como una persona súper capa y que tenía todo bajo control, entonces habían muchas cosas de ella que rescatar para considerarlas para el futuro.
La Dra. Patricia Manchero, que ya no está en la escuela, seguimos en contacto y muy amigas. Fue mi profesora en 3° y 4° año e hicimos muy buenas migas y creo que fue básicamente por la parte humana, ella tiene mucha cercanía con la gente. Ella fue una de las personas que me marcó.

¿Cómo ves a la universidad desde afuera, como ex alumna?

Siento que ha crecido un montón en general, pero hablando desde mi escuela, creo que hay un montón de cosas que han cambiado. Fui delegada de curso por mucho tiempo, participaba mucho en reuniones y ahora formo parte del comité de curriculum. La Dra. Salas me invitó a participar porque consideró que como ex alumna y como actual docente tenía harto que aportar.  Hay un millón de cosas que se han arreglado un montón, de hecho, tuvimos la visita de pares por lo de la re-acreditación de la escuela y la lectura de la carta fue buenísima, se recalcó mucho el excelente desempeño que han tenido los egresados de la UDP, entonces eso indica que las cosas se están haciendo bien. Problemas en el camino uno va a tener siempre, no hay ninguna escuela que funcione perfectamente y uno tiene que estar con eso presente en la cabeza para oponerse la adversidad. La Escuela ha crecido harto y va por un buen camino.

¿Crees que la UDP te dejó un sello como profesional?

Siento que el sello que nos dejó la UDP, es un espíritu más social y pluralista que otras universidades, es un grupo muy heterogéneo pero cuando está junto llega a ser muy homogéneo, en el fondo todos remamos para el mismo lado y tu identificas que el profesional de la UDP responde a lo que le toca, que te preparan para enfrentar bien a todo tipo de desafíos y para insertarte en un mundo que siempre va a ser heterogéneo, pero que tu logras cohesionar de alguna manera para que funcione.

Proyectos a futuro

Si tuviese la posibilidad de volver a África con un grupo a preparar gente, feliz lo haría, pero necesitaríamos muchos auspicios para llevar los insumos que realmente se necesitan y lo cual siempre es poco. En términos laborales, quiero hacer la especialidad de medicina interna pero llegué a la conclusión que no voy a realizarla el próximo año, sino que voy a trabajar un año más y me encantaría seguir haciendo clases. Tengo dos trabajos que me llenan mucho, la parte docencia con grupos de gente. Hace poco me titulé y estaba en lo mismo que mis alumnos, entonces el enfoque que les puedes dar es un poco diferente, uno se pone bastante en el lugar del estudiante, les busco bibliografía que sea buena rápida de leer, me acomoda mucho trabajar con ellos y en la tarde tengo mi otra parte la de atender a pacientes, entonces tengo bien equilibrado el tema.