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Ediciones UDP presentó “Los Malditos”

21/12/2011

img Presentación del libro "Los Malditos" en la UDP.

El libro reúne los perfiles de grandes narradores latinoamericanos cuyas vidas estuvieron, de alguna u otra forma, cruzadas por algún tipo de padecimiento.

En la Biblioteca Nicanor Parra se lanzó Los malditos (Ediciones UDP, Colección Vidas Ajenas), una compilación de 17 perfiles biográficos de escritores latinoamericanos del siglo XX que  proporcionan un nuevo punto de vista acerca de narradores de culto cuyas vidas intensas fueron marcadas por la adversidad y la tragedia. La presentación y comentarios estuvieron a cargo del director de Ediciones UDP, Matías Rivas, del escritor y académico UDP, Alejandro Zambra, y de la cronista argentina Leila Guerriero, quien editó el texto.

“Este libro tiene una importancia simbólica porque tiene una perspectiva en el tiempo ya que reúne una buena cantidad de autores de crónica, o de escritores refiriéndose a otros escritores, lo cual arma como una especie de mapa latinoamericano, una especie de compilación. Y veo que están pasando cosas con el libro desde que salió, desde que se publicó ha habido un feedback bastante impresionante. En lo esencial el libro es especialmente importante para nosotros”, señaló el director de Ediciones UDP, Matías Rivas, al dar inicio  al lanzamiento de Los Malditos.

Rivas y Guerriero trabajaron intensamente y durante bastante tiempo en la búsqueda de estos “perfilados” los cuales –según confesaron–  debían cumplir con ciertas características determinadas.  “No nos servía una vida maldita sino había una gran obra atrás. No queríamos simples tipos torturados, alcohólicos que escribieran sonetos sin talento", dijo Leila Guerreiro.

Fueron varios los  escritores y periodistas, todos latinoamericanos de distintas nacionalidades, los que tuvieron  a su cargo la  “misión” de investigar y urgar en la vida de estos malditos -en su mayoría personajes inadaptados, sufridos y  atormentados-  para luego  escribir sus perfiles. Entre los narradores están Alberto Fuguet, Alan Pauls, Juan Gabriel Vásquez, Edmundo Paz Soldán, Mariana Enríquez, Gabriela Alemán, Rafael Gumucio, Graça Ramos, Daniel Titinger, Alejandra Costamagna, Óscar Contardo y Roberto Merino. Entre los perfilados, Jorge Baron Biza, Teresa Wilms Montt, Rodrigo Lira, Alejandra Pizarnik, Gustavo Escanlar, Joaquín Edwards Bello y César Moro, por nombrar algunos. 

Al comenzar la presentación del libro, Alejandro Zambra leyó un texto donde comenzó refiriéndose  a Jorge Baron Biza, unos de los escritores perfilados (por Alan Pauls). “Voy a detenerme en Baron Biza, el primero de los escritores representados en Los Malditos porque creo que su caso es significativo  de los problemas que comparten  los perfilados y de los desafíos que enfrentaron los autores encargados de establecer la malditez presunta”, dijo.

Zambra también habló sobre otros autores presentados en el libro, sobre sus obras y  las características comunes a éstos,  como la presencia de una disidencia fatal, un desacomodo ante las normas del mundo o un destino trágico de “alcohol y pastillas”. Según comentó el autor nacional, el rasgo que se repite entre los malditos,  “es que escribieron libros importantes y radicales y que para ellos fue confuso el límite entre la literatura y la vida”.

“Este libro, editado por Leila Guerreiro, prestigia a la literatura porque no ve en ella un simple depósito de traumas, y a la vez demuestra que para esos malditos la escritura funcionó como cobijo, como amparo, como el único espacio  en que era posible dejar de lado la dictadura de una personalidad permanentemente encasillada por la sociedad”, señaló Zambra quien luego se preguntó:  “¿Leemos mejor a estos autores después de saber sobre sus vidas?, yo creo que sí”.

El autor finalmente concluyó la lectura de su  texto, afirmando que los escritores perfilados en  Los Malditos “demuestran que sus vidas merecieron ser vividas y que esos libros merecieron ser escritos”.

Calificar como maldito

Tras  esta presentación, Matías Rivas invitó a Leila Guerrierro a comentar el proceso de creación del libro y reflexionó sobre la condición y el significado de ser un “maldito”, señalando que todos  los personajes que están incluidos en esta publicación “tienen vidas atroces, feroces, pero son muy distintos”.

“Creo que el ‘malditismo’ es como si te dicen que describas un camello. Quizás no lo puedes describir demasiado, pero si ves un camello te das cuenta de lo que es. Yo creo que con el ‘maldistismo’ de los escritores pasa algo parecido. Todos más o menos sabemos lo que es un escritor maldito. Con estos escritores malditos en realidad lo que yo busqué es un factor común. Primero que nada están todos muertos, no están muertos antes de siglo XX, y creo que todos comparten una forma de padecimiento, tienen diversos tipos de inadaptación. Son autores a la intemperie”, explicó la cronista y periodista argentina que también aclaró que este no era un libro de escritores suicidas.

Por su parte, Matías  Rivas comentó algunas de las tantas anécdotas que ocurrieron mientras preparaban el libro junto a Leila Guerreiro y relató cómo entre ambos  fueron elaborando las  listas de personajes, cómo los buscaron  y qué requisitos debían cumplir para “calificar” como malditos y ser incluidos en la publicación.

“Cuando  Leila le entregó a cada uno de los autores el nombre de sus perfiles, ella ya sabía bastante sobre esos escritores. Lo cual era bastante atemorizante para quien tenía que escribirlo”, sostuvo el director de Ediciones UDP quien además destacó que cómo el libro despierta la “curiosidad esencial” de querer leer a autores (perfiles) que a veces son desconocidos y cuya obra está olvidada.

Sobre el proceso creativo de Los Malditos, Guerreiro señaló que en éste participaron escritores y  periodistas que nunca habían escrito ficción, y explicó que la idea principal al momento de hacer los encargos de los textos, era que no  se trataba de elaborar ensayos críticos sobre la obra de los autores.

“Lo que queríamos  es lo que llamamos en periodismo un perfil, contar la vida de una persona sin una ambición crítica. Simplemente era como poner los pasos en las huellas. Alejandra Costamagna hizo un perfil maravilloso de Teresa Wilms Montt y fue hasta su casa.  A todos los autores les pasó algo. Andrés Felipe Solano fue al sitio donde nació su perfilado y se encontró con un centro de rehabilitación para drogadictos. Hacer esa especie de arqueología periodística es maravilloso. Transformarse en un sabueso en la vida de una persona. Todos hicieron ese trabajo de hacer dialogar el presente con ese pasado de esta gente. Si bien la vida no tiene porqué iluminar la obra, el presente dice mucho. La idea es que los autores fueran y vieran lo que había y que después en el texto ese trabajo se notara”, concluyó la periodista argentina.