La Universidad

Institucionalidad

Estructura de Gobierno


El principal rasgo de la Universidad Diego Portales –imprescindible de tener en cuenta a la hora de juzgar su forma de gobierno – es su carácter de institución sin fines de lucro y carente, en consecuencia, de cualquier estructura de propiedad en su interior.

En lo que se refiere a su estructura de gobierno, la ley fundamental de la Universidad es su Estatuto. Las reglas que lo constituyen fijan la esfera de competencia de cada uno de sus órganos, las facultades que posee, los deberes que pesan sobre ellos y el ámbito de su autoridad. La sujeción a esos estatutos es, entonces, el principio que legitima la actuación de cada uno de los órganos de la Universidad.

El Consejo Directivo Superior es el máximo órgano de gobierno y supervisión de la UDP, que se organiza y funciona como un Board of Trustees, es decir, como un conjunto de personas que deben actuar en interés de un tercero –la Universidad– y no en interés propio. Este Consejo tiene a su cargo la integridad patrimonial de la Universidad y cuida que los actos de quienes la administran y conducen sean fieles a los estatutos. La remuneración de sus miembros está fijada sobre la base de una dieta mensual y ellos son personalmente responsables de las decisiones que adoptan. Cada uno de sus miembros tiene funciones indelegables y, para el ejercicio de sus funciones, deben resguardar el cuidado y diligencia que ordinariamente emplean en sus propios negocios, y responder por los perjuicios que pudieran causar a la Universidad y a los miembros del Consejo por sus actuaciones.

Junto al Consejo Directivo de la Universidad existe un Consejo Académico integrado por los decanos, tres profesores elegidos por sus pares en votación periódica y directa, y dos representantes de los alumnos. Constituye una instancia de deliberación académica y de información en la que participan académicos y estudiantes. El Consejo asiste al rector en la aprobación de las normas que regulan las actividades académicas y en las materias propias del quehacer de la Universidad. También le corresponde aprobar los planes de estudio y sus modificaciones, opinar sobre la enajenación o gravamen de bienes raíces, recibir la cuenta anual del rector y tomar conocimiento de los estados financieros de la Universidad. Además del rector, los directivos superiores que participan del Consejo son el vicerrector académico y el secretario general.

El vicerrector académico es el directivo superior que, bajo la dependencia del rector, tiene la responsabilidad de la dirección de todos los asuntos académicos. De él dependen los decanos, que están a cargo de conducir la actividad académica de la facultad que les compete. Por su parte, las facultades constituyen las unidades a las que se les reconoce la máxima jerarquía y competencia en cada una de las disciplinas que cultiva la Universidad, y gozan de plena autonomía intelectual.

Desde 2005, todas las facultades tienen un Consejo de Facultad, cuerpo colegiado de carácter técnico, consultivo y asesor del decano/a. Es una instancia de colaboración y participación en la marcha y gestión de la facultad. Este consejo está compuesto por el decano/a, directores/as de escuela, dos académicos de planta como mínimo, al menos un docente de dedicación parcial y un representante de los estudiantes. Los representantes de los académicos en este consejo se renuevan cada dos años, y son elegidos por votación.

Las facultades están conformadas por escuelas, las que se organizan para agrupar a académicos de una o más disciplinas afines, con el propósito de organizar el trabajo académico de docencia, investigación, extensión y perfeccionamiento en sus respectivas especialidades. Estas unidades están a cargo de un director. A su vez, cada escuela tiene comités, los que asesoran al director en las diversas materias académicas.