Participaron los profesores Bernardo Ainbinder, Aïcha Liviana Messina y María Isabel Peña.


La proliferación de revelaciones de acoso y agresión sexual alrededor del mundo ha permitido poner en evidencia no solo la recurrencia de la violencia sexual (acoso, agresión, violación) en el seno de nuestros espacios de trabajo y de creación sino la situación de omertà (es decir de silenciamiento) en la que es mantenida esta violencia.

El problema de la violencia sexual, conocido pero hasta ahora callado, hace necesario reflexionar sobre lo que caracteriza la violencia sexual, sobre la situación de omertà específica que genera, así como sobre las herramientas políticas –ya existentes o que deben ser forjadas– para responder a esta violencia y para poderla detectar.

¿Es la violencia sexual un problema atingente a la naturaleza de las relaciones, a determinadas configuraciones culturales, o a la particularidad de los sistemas de poder? ¿Cómo abordar la situación de omertà que se produce tras un acoso o una violación? Considerando que este silencio es una perpetuación de la violencia, ¿Cómo caracterizar a sus actores? ¿Qué tipo de respuesta política existe frente a este silencio que no lo reproduzca de otras formas?

El uso de las redes sociales ha sido hasta el momento un medio que ha permitido cambiar lo que parecía hacer ineluctable este silencio, constituyéndose así no solo como una arma política contra la violencia sexual, sino como un arma extra-institucional de eficacia global. ¿Cómo analizar esta dimensión específicamente extra-institucional de las redes sociales ? ¿Qué subjetividad produce (a mediano y largo plazo) un medio que puede hacer uso del anonimato?