30 / 03 / 2020

La sociedad experimenta hoy momentos difíciles, momentos que apenas ayer eran inimaginables. Todos quisieran que las dificultades no existieran, que las nubes se disiparan y que estos días quedaran atrás.

Desgraciadamente -no vale la pena engañarse– pasará un tiempo antes que ello ocurra.

Entre tanto el deber de las universidades es continuar con su trabajo intelectual, formando a los estudiantes, haciendo investigación, contribuyendo a la deliberación pública. Parte de la responsabilidad -de profesores, estudiantes, funcionarios- consiste en ejecutar esas tareas aceptando los límites que la realidad -por ahora mezquina- ha establecido.

Sobre el fondo de esa situación, quería informales algunas de las decisiones que la universidad ha adoptado mientras estas circunstancias se mantengan:

  1. Desde luego, la universidad continuará con su principal deber que es impartir sus clases de pre y posgrado. Habrá de hacerlo, todos ya lo saben, por medios virtuales. Como esos medios no están al alcance de todos, la universidad ha adquirido, y lo seguirá haciendo, equipos y chips para aquellos de nuestros alumnos que lo necesiten. Se informará esta semana, por cada facultad, la forma en que se adjudicarán los equipos. Afrontar esta forma de enseñanza, hay que decirlo, requiere paciencia, pero sobre todo buena voluntad;
  2. La universidad ha decidido mantener sin variaciones los contratos con las empresas de aseo y seguridad no obstante que esas necesidades han disminuido de manera importante. De esa forma las empresas externas -así lo hemos convenido- mantendrán el contrato y la remuneración íntegra a los trabajadores que colaboran con nuestra institución.
  3. Del mismo modo la universidad mantendrá la remuneración y el vínculo laboral de todos sus trabajadores, funcionarios y académicos, sin excepción.
  4. La Dirección de Asuntos Estudiantiles habilitará una línea para la atención psicológica y el Departamento de Género procurará orientar, de la misma forma, en situaciones de violencia intrafamiliar.
  5. En fin, además de las reglas ya existentes en materia de bienestar, se reasignarán recursos para conformar un fondo de becas para aquellos de nuestros estudiantes no gratuitos que acrediten dificultades socioeconómicas.

Todo lo anterior -vale la pena repetirlo- se llevará adelante dejando a salvo el fortalecimiento de la función académica que la universidad había decidido emprender.

Sobra decir -aunque no está de más recordarlo a profesores, estudiantes y funcionarios-  que nada de lo anterior   hará que la realidad se ponga dócil y a la altura de nuestras aspiraciones. Pero hay momentos en que es necesario aceptar las circunstancias, experimentar la resistencia que ofrecen y así y todo seguir adelante.