Escritora irlandesa Claire Keegan aborda su trayectoria literaria en una nueva Cátedra Abierta Roberto Bolaño
05 / 10 / 2026
AGENDA
05 / 10 / 2026
El martes 29, en el Auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, se realizó una nueva Cátedra Abierta en homenaje a Roberto Bolaño. En esta ocasión, la invitada fue la escritora irlandesa Claire Keegan, quien conversó con el escritor y traductor de su obra al español, Jorge Fondebrider.
Durante el encuentro, Keegan abordó distintos momentos de su trayectoria, desde sus inicios en la escritura hasta su participación y triunfo en diversos concursos de novela corta. La autora de “Recorre los campos azules”, “Pequeñas cosas como esas” y “Bien tarde en el día”, reflexionó sobre su formación en Estados Unidos, el aprendizaje de la escritura y su experiencia como docente, enseñando a personas desempleadas.
Keegan contó que su acercamiento a la escritura no surgió a partir de una revelación, sino de una serie de circunstancias. Tras regresar a Irlanda luego de su paso por Estados Unidos, la escritora postuló a varios trabajos, pero no consiguió empleo. Por ello, participó en un concurso de cuentos y quedó entre los diez primeros lugares de un total de 10 mil postulaciones.
Ante la pregunta sobre la utilidad de la escritura creativa, señaló que depende de qué se enseñe y de cuál sea la postura del estudiante. La técnica narrativa, explicó, no solo ayuda a escribir, sino también a organizar el pensamiento. “Después de 30 años enseñando, nunca he leído peores diálogos que los que he escrito yo”, comentó.
Sobre la importancia de contar con editores en su trabajo, Keegan señaló que su estrategia es no compartir demasiado los borradores. Finalmente, decidió convertirse en su propia editora. Antes, soñaba con encontrar a alguien que se comprometiera con su escritura. “Jamás deberías llorar por una crítica literaria”, sostuvo.
Claire Keegan estudió Filología Inglesa y Ciencias Políticas en la Universidad Loyola de Nueva Orleans. Además, cursó una maestría en escritura creativa en la Universidad de Gales y un máster en filosofía en el Trinity College de Dublín. La escritora irlandesa es reconocida internacionalmente por obras como Tres luces y Antártida.
Otro de los temas centrales de la conversación fue la construcción de sus relatos a partir de pequeños elementos que adquieren significado dentro de la historia.
“No se trata de añadir. Si agregas más y más a la historia, lo único que conseguirás es que pierda significado”, sostuvo. Para la escritora, la clave está en seleccionar determinados detalles y utilizarlos de manera significativa a lo largo del texto.
En esa línea, explicó que un objeto, un gesto o una acción cotidiana pueden contribuir a revelar aspectos de un personaje. “Todo tiene que tener significado”, señaló, destacando la importancia de encontrar aquellos detalles capaces de hacer que una situación resulte auténtica para el lector.
Keegan también explicó que su método de escritura consiste en reescribir constantemente desde el comienzo. En lugar de producir grandes extensiones de texto para luego reducirlas, comienza nuevamente cada vez y avanza incorporando progresivamente nuevas páginas.
Por último, Keegan abordó la importancia de la novela y de la literatura en la actualidad. Para la escritora, la ficción cumple un papel fundamental, ya que invita a imaginar la vida de personas diferentes de nosotros.
En su opinión, la literatura permite preguntarse qué haríamos si estuviéramos en las circunstancias de otra persona y, de esta manera, ampliar nuestra capacidad de comprender experiencias distintas de la propia.
La escritora también destacó el carácter lúdico de la creación literaria. “Los buenos escritores escriben con todo su vientre; los malos, con sus cabezas. Las historias están en tu estómago”, afirmó. Para Keegan, conservar esa capacidad de juego es fundamental tanto para quienes escriben como para quienes enseñan.
Durante la ronda de preguntas del público, particularmente en relación con los detalles presentes en su escritura, la autora confesó no ser muy observadora durante sus procesos creativos. En su caso, señaló, lo importante es la idea. Esto puede ser algo común, explicó, pero todo elemento debe ser utilizado con un propósito y no como un simple ornamento. “Las buenas historias entran”.
La actividad concluyó con una ronda de preguntas de las y los asistentes a la Cátedra Roberto Bolaño.









