AGENDA
12 / 03 / 2026
En 2025, la Universidad Diego Portales, en conjunto con la Universidad de Antofagasta, se adjudicó la segunda etapa del concurso Conocimientos 2030 de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) para desarrollar el proyecto MASSI. Esta iniciativa busca fortalecer las capacidades de transferencia, innovación y vinculación de las Humanidades, las Artes y las Ciencias Sociales (HACS) en las universidades chilenas.
El objetivo que plantea el proyecto es desafiante. No obstante, la directora ejecutiva de la iniciativa y profesora titular de la Escuela de Sociología, Carolina Gainza, señala que esta es una propuesta consistente y, sobre todo, necesaria. “Hoy nos hace falta imaginar caminos posibles, y las HACS aportan mucho en esta tarea, desde el arte, el pensamiento, el trabajo con los territorios, la política pública, entre otros espacios”, subraya.
Tras la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la socióloga, Máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Chile, doctora en Lenguas y Literaturas Hispánicas por la Universidad de Pittsburgh y ex subsecretaria del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación del gobierno del presidente Gabriel Boric, sostiene que MASSI incluye una importante perspectiva de género y comenta que el proyecto aspira a ser un referente nacional.
“Esperamos que al finalizar estos seis años de ejecución podamos decir que MASSI UDP- UA constituye un referente nacional en formación, investigación e innovación en HACS, lo que implica que durante estos años podamos desarrollar las capacidades descritas en distintos niveles: institucional, en la formación de las y los estudiantes e investigadores, en nuestra relación con el medio y el ecosistema. Se trata de una propuesta sólida que estoy segura conseguirá los resultados que nos hemos propuesto”, dice.
¿En qué consiste la segunda etapa MASSI UDP-UA y cómo serán recogidos los resultados de la primera fase del proyecto?
El diagnóstico fue fundamental para poder proponer un plan estratégico robusto con actividades de transformación y fortalecimiento de las HACS planificadas para los seis años que dura el proyecto. La primera etapa permitió consolidar redes y equipos en ambas universidades, trabajar de manera conjunta e identificar actores y líneas de trabajo. La segunda etapa recoge lo anterior con miras a incorporar en las HACS perspectivas inter y transdisciplinarias, enfoque territorial, perspectiva de género, equidad e inclusión y estrategias de conocimiento abierto. Por supuesto, esto corresponde a una visión compartida por ambas instituciones sobre la relevancia de las HACS para comprender, analizar y entregar respuestas a los problemas complejos que enfrentan hoy nuestras sociedades, a nivel nacional, regional e internacional.
Durante esta etapa se trabajará en 4 pilares: innovación curricular a nivel de pre y posgrado, I+D+i+C guiada por desafíos nacionales y territoriales, transferencia de conocimientos, vinculación y extensión cultural con el medio, y el principio de equidad de género, que es transversal a todas las actividades planificadas en el proyecto. El objetivo es que todo el quehacer de MASSI y sus 4 pilares esté orientado a incorporar en las HACS la inter y transdisicplina, la innovación social, cultural y pública, el enfoque territorial, la perspectiva de género, inclusión y equidad, y el conocimiento abierto. Creemos que estas son las capacidades que requieren las HACS en el siglo XXI.
En la actualidad, ¿por qué es relevante desarrollar proyectos como MASSI?
Hoy existen múltiples desafíos en nuestras sociedades que requieren de comprensión, marcos conceptuales, innovaciones sociales, culturales y públicas que nos permitan darles sentido y, además, tener herramientas para delinear horizontes de transformación. Fenómenos como el cambio climático o la inteligencia artificial no son cuestiones que se puedan abordar sólo desde un punto de vista técnico o desde una disciplina en particular. Fenómenos como la migración no pueden ser reducidos solo a una cuestión de seguridad. La seguridad no se soluciona solamente con más tecnología. Se trata de fenómenos complejos, donde incluso algunos, como la IA o el cambio climático, ponen en tela de juicio la forma en que hemos concebido nuestras sociedades y lo humano. Y las áreas que se han hecho históricamente cargo de estos desafíos, sociales y humanos, son las HACS, entregando marcos teóricos y conceptuales, herramientas de análisis, innovaciones creativas y normativas, marcos y orientaciones de política pública, espacios de creación e imaginación que empujan los límites de lo posible. Hoy nos hace falta imaginar caminos posibles, y las HACS aportan mucho en esta tarea, desde el arte, el pensamiento, el trabajo con los territorios, la política pública, entre otros espacios.
El programa Conocimientos 2030 fue pensando en este contexto, y, por lo tanto, los proyectos como MASSI buscan relevar el aporte ineludible de las HACS al bienestar social, considerando los desafíos contemporáneos.
¿En qué medida el proyecto Massi se hace cargo de la incorporación de la perspectiva de género en la academia?
La equidad de género y la inclusión constituyen un pila transversal de MASSI. En general se piensa que las HACS están libres de inequidades de género porque a estás áreas entran a estudiar más mujeres. Pero, como muestra la radiografía HACS presentada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación en 2024, las HACS sufren de la misma “fuga en la cañería” que las áreas STEM, aunque en proporciones distintas porque en las STEM entran menos mujeres en el pregrado. Además, porque las desigualdades de género no son solo una cuestión cuantitativa, existen desigualdades en el acceso a puestos directivos o de poder, las mujeres en HACS se ocupan más de labores de cuidado (por ejemplo, atención de alumnos), y también ganan menos.
El diagnóstico realizado por la UDP y la UA para la primera etapa de MASSI muestra que han tenido enormes avances en esta materia. Sin embargo, aún quedan desafíos de capacitación, de cambios curriculares, de prácticas de investigación, de acceso, entre otros, con foco en HACS, que son abordados en la propuesta de actividades del proyecto.
Cómo subsecretaria del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile (2022-2024) lideró iniciativas para institucionalizar la perspectiva de género en la investigación y avanzar en la equidad de género en las disciplinas STEM. ¿Qué desafío proyecta en esta materia?
En el Ministerio avanzamos en varias cosas: la actualización de la política de género y su plan de acción, acciones de visibilización de investigadoras como inspiradoras STEM o investigadoras destacadas de distintas regiones de Chile, la presentación de nuevas versiones de la radiografía de género, la incorporación de datos sobre género en la radiografía HACS, se reactivó el Consejo de Género en CTCI, instalación de mesas macrozonales de género, se fortalecieron los InES de género, se desarrolló el Programa de Liderazgo y Género (Li*Fem), se incorporó el enfoque de género en la agenda mejor trabajo en investigación lanzada en 2024, se establecieron lineamientos de género en bases concursales de ANID, entre otras. Esto, junto con un trabajo dentro del Ministerio, a nivel institucional y de formación. porque la perspectiva de género debe estar presente en el quehacer mismo de las y los funcionarias/os.
Una vez instalado lo anterior, el desafío es que se mantengan, avance y se fortalezca, porque un sistema que no considera los aportes de más de la mitad de la población no solo es injusto, sino que puede incluso significar la muerte, como en el caso de los síntomas de ataques al corazón, los cuales solo eran estudiados en hombres, o la misma desigualdad material, ya que el porcentaje de mujeres en la pobreza es mayor que el de los hombres. Nuestra perspectiva fue establecer los cimientos para una transformación estructural en el modo de producción de conocimientos.
¿Qué obstáculos estructurales observa para la incorporación de las mujeres a la academia y al quehacer científico?
Lamentablemente aún persisten muchos, en materia salarial, de cuidados, de tareas asignadas, de roles, de jerarquización académica, de mujeres en innovación, en tecnología, etc. Por ejemplo, en esto último, en las áreas HACS las mujeres que investigamos en temas de tecnología somos menos que nuestros pares hombres. El programa Conocimientos 2030 y, MASSI en particular, cumple un rol importante en esta materia en las áreas HACS, porque casi todas las políticas de género han estado centradas en STEM. Quienes venimos de las HACS sabemos que la cantidad de mujeres es solo la punta del iceberg de una problemática que es estructural y mayoritariamente cualitativa. Tener más mujeres es un paso relevante, pero insuficiente frente a las otras desigualdades que viven las mujeres en investigación e innovación.
En el marco del 8M, ¿qué mensaje le gustaría relevar?
En el marco del 8M me gustaría llamar a que no dejemos de cuestionar y problematizar las formas en que producimos conocimientos. Incluso, nuestro lenguaje, por ejemplo, cuando hablamos de ciencias duras y ciencias blandas, ¿qué le estamos diciendo a quienes elijen las “ciencias blandas”? ¿qué son más fáciles, qué son inútiles, qué son menos importantes que las otras áreas del conocimiento? ¿No les parece problemático que sean más las mujeres que estudian “ciencias blandas”? Abogar por unas ciencias, humanidades y artes, o por una innovación, que incorpore en sus prácticas la inter y transdisciplina, la perspectiva de género, perspectivas situadas y no colonialistas, tiene que ver con una visión política de una práctica de investigación deseable, es decir, que incorpora en su quehacer principios como la igualdad, la justicia, la equidad, y que, por sobre todo, es capaz de mirarse a sí misma.