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Académico UDP realiza primera operación de espina bífida en el servicio de salud pública

23/07/2012

img Dr. Edgardo Corral, académico UDP, en el Hospital Regional de Rancagua

El Dr. Edgardo Corral, Jefe del Servicio de Gineco-obstetricia del Hospital Regional de Rancagua, fue parte de la primera cirugía de este tipo el servicio público chileno

El nacimiento de un hijo es una de las mayores alegrías de la vida; sin embargo, esta emoción se ve opacada cuando el diagnóstico prenatal señala espina bífida.

La espina bífida es una anomalía congénita del tubo neural, en la cual el feto en gestación tiene un sector de su columna vertebral abierta, con exposición de su medula al líquido amniótico y al trauma, lo que le causa graves alteraciones neurológicas, como parálisis de las extremidades inferiores, hidrocefalia e incontinencia urinaria y rectal.

La angustia inicial que sienten los padres que pasan por este proceso puede verse mitigada por la opción de operar al feto en su ambiente intrauterino; una alternativa nada fácil, pero la única posible para atenuar los daños de esta enfermedad para algunos casos muy seleccionados. 

En octubre de 2011 se realizó en la Clínica Las Condes la primera cirugía de este tipo en Chile, y menos de un año después, en mayo de 2012, el académico de la Escuela de Medicina y Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Regional de Rancagua, Dr. Edgardo Corral, estuvo a cargo del equipo local que acompañó al equipo de Clínica Las Condes para realizar esta compleja operación, por primera vez en un servicio público de salud.

Estas operaciones se realizan luego de que, en marzo del año 2011, en EE.UU. fueran demostrados los beneficios de la cirugía intrauterina, tras la publicación de un estudio doble ciego. Se enrolaron alrededor de 200 pacientes con espina bífida, de los cuales la mitad fue operado en el vientre materno y el resto post nacimiento. El estudio con seguimiento post natal reveló que la cirugía intrauterina disminuye en 50% la necesidad de realizar una operación post natal para reparar la hidrocefalia, al mismo tiempo que evita, en gran medida, el daño de los nervios de la columna, reduciendo las discapacidades motoras y el descenso del tronco cerebral.

“La espina bífida es una de las patologías congénitas más frecuentes; aún después de la fortificación con acido fólico, existen alrededor de 1 caso cada 2.000 recién nacidos. Es decir, anualmente en Chile, hay aproximadamente 100 casos, pero no todos son candidatos para operarse intrauterinamente”, cuenta el Dr. Corral, quien lleva más de diez años investigando sobre estas anomalías, e incluso ha publicado, junto al Dr. W Sepúlveda, un libro referido al tema, titulado “Defectos congénitos del tubo neuronal” (Ed. Taller dos, 2004).

El Dr. Corral plantea que menos del 50% de los casos de espina bífida cuentan con las condiciones para recibir esta cirugía, ya que las mujeres deben cumplir ciertos requisitos, tales como estar entre la semana 16 y 26 de gestación, poseer un IMC menor a 35, no tener lesiones dorsales altas ni otras malformaciones, tener un cardiograma prenatal normal y no sufrir ninguna patología materna, ya que la operación es de larga duración y alta complejidad. De hecho, su realización implica la participación de obstetras, anestesistas y neurocirujanos simultáneamente.

“Es muy importante el anestesista en esta operación, ya que hay que manejar muy bien la sedación del feto, la ansiedad de la madre, el control hemodinámico y la relajación uterina. Se realiza una incisión uterina con un estricto control del sangrado para dejar expuesta la espalda fetal, momento en que se incorpora el equipo de neurocirugía para cerrar la médula, la meninge, los músculos y finalmente la piel. Luego, hay que realizar la re instilación del líquido amniótico y cerrar el útero sin desprender las membranas”, explica el académico.

Consumo de ácido fólico

Para el docente, sin embargo, la solución para la espina bífida no es la operación intrauterina, sino la prevención a través del consumo del ácido fólico. “Con la operación no se elimina la enfermedad, sólo se disminuye el daño medular que ésta produce, por eso es esencial la prevención primaria de esta patología”.

Si bien en Chile, desde el año 2000, las harinas contienen ácido fólico para suplir el déficit de su consumo, esto no ha generado todo el impacto que se esperaba, pues cada vez hay más mujeres que no comen pan y además todos los defectos no son dependientes de acido fólico.

Otro elemento a considerar en la erradicación de la espina bífida es que el 50 % de los embarazos no son planificados y el ácido fólico debe ser consumido con anterioridad al embarazo.  A todo lo anterior se suma, asegura el Dr. Corral, que el equipo de salud no tiene incorporado el concepto de que las mujeres que quieran ser madres deben consumir vitaminas antes de embarazarse y por lo tanto muy pocas reciben este consejo. Por estas razones, la investigación mundial está considerando incorporar en los anticonceptivos orales el ácido fólico, cuenta el académico. “Siempre la mejor estrategia contra la espina bífida será la prevención, sin embargo también tiene que haber una opción para reducir los daños cuando ya existe y esto es lo que busca hacer  la operación de reparación intrauterina”, concluye el Dr. Corral.