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Académica UDP realiza estudio sobre conectividad digital en localidades rurales

19/03/2016

La investigación muestra que un 61% de los hogares en localidades aisladas no ha adoptado Internet a pesar de contar con conexión.

Las localidades rurales aisladas han sido foco de políticas públicas de conexión durante los últimos cinco años. A pesar de los esfuerzos e inversiones del sector público-privado que ha proporcionado antenas para conexión de banda ancha móvil a más mil localidades, la adopción de internet ha sido baja.

El estudio “Inclusión digital en Chile: determinantes de adopción y uso de TICs en localidades aisladas” -realizado por Teresa Correa, académica de la Facultad de Comunicación y Letras de la Universidad Diego Portales, e Isabel Pavez, académica de la Universidad Finis Terrae gracias a  un proyecto Fondecyt que se adjudicaron- reveló que sólo el 39% de los hogares está conectado a Internet, y el 37% de las personas ha usado esta tecnología alguna vez.

Con una encuesta representativa a 1.000 hogares en 22 localidades que han recibido infraestructura de conexión en los últimos años -y entrevistas a sus habitantes- las autoras del estudio explican que en tiempos en que los niveles de conectividad a nivel nacional son altos y para muchos internet es parte de la vida diaria, hay comunidades que por su condición rural y aislamiento geográfico enfrentan obstáculos muy particulares que dificultan la adopción de internet.

Teresa Correa señala que “hace casi 10 años investigo temas de inequidad e inclusión digital. Cuando me enteré de que había un programa público-privado que estaba conectando con internet móvil (3G) a zonas rurales que históricamente habían estado aisladas en términos de conexión a internet, me pareció una excelente oportunidad para investigar qué pasa con comunidades una vez que tienen infraestructura de conexión. ¿Hasta qué punto se conectan? Y cuáles son los factores que inciden en que las personas que viven en esas comunidades se conecten o no”.

La investigación mostró el nivel de aislamiento geográfico, como uno de los factores que provoca esta situación. Esto tiene una gran incidencia a la hora de decidir conectarse a Internet ya que el difícil acceso y el escaso transporte público entre otros, moldean las necesidades y características psicológicas de sus habitantes, quienes tienden a presentar mayor temor a experiencias nuevas y a lo desconocido, entre ellos la tecnología.

Muchos le temen a experiencias nuevas e incluso a la antena que les provee conexión. Al contrario, cuando se trata de comunidades más accesibles, o que tienen mejores condiciones de caminos y transporte, y mayor afluencia de personas (por ejemplo localidades típicamente turísticas), la tasa de adopción a internet es considerablemente mayor.

Correa agrega que “proveer de infraestructura o acceso físico a tecnologías es sólo el primer paso. Eso no significa que la gente se transformará en usuario. Y en momentos en que internet ha llegado a gran parte de la población, estas zonas aisladas tienen  características muy específicas que es necesario estudiar desde un punto de vista académico para lograr una real inclusión digital”.

Accede aquí a más información sobre el estudio.