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Claudio Avendaño
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El año de la comunicación

lunes, 27 de diciembre de 2010
La Nación.cl
http://www.lanacion.cl/el-ano-de-la-comunicacion/noticias/2010-12-27/181600.html

La visibilidad del país a nivel global se ha visto incrementada significativamente. La presencia de Chile en las pantallas del mundo ha sido casi permanente durante el año. Las campañas comunicacionales de la marca-país, han sido ampliamente superadas en sus esfuerzos por las noticias de “último minuto”.


Nadie podría negarlo. Éste ha sido un año excepcional en materia de comunicación. Las múltiples pantallas nos dieron acceso a múltiples hechos –especialmente en Chile– en que la comunicación mediada fue la pieza fundamental para conocer las más variadas representaciones de nuestra actualidad. Partió con el terremoto/maremoto y está finalizando –esperamos- con el incendio trágico de la cárcel de San Miguel a comienzos de diciembre, pasando por la participación chilena en el Mundial de Fútbol, las protestas de Punta Choros, la huelga de hambre de los comuneros mapuches, el rescate minero, la voz ciudadana por la elección de la directiva de la ANFP (Asociación Nacional del Fútbol Profesional).

La primera convergencia que asoma es la emoción asociada a cada una de estas experiencias comunicacionales en lo que va corrido del 2010. La mayoría de los casos estuvieron cargados con el dolor, la impotencia, la rabia, la frustración, la superación, la alegría, y la satisfacción por los logros. Cada uno puede sacar sus propias conclusiones de acuerdo con las valoraciones personales que realice. Lo que sí queda claro es que las emociones son el vínculo principal de nuestras primeras aproximaciones a lo medial, después, en las conversaciones y reflexiones personales, podremos intentar comprender racionalmente los distintos fenómenos.

La televisión, Internet y la radio han sido los medios troncales. La radio quizás más circunscrita al terremoto/maremoto, demostrando que es un medio vivo, útil y muy valorado por la gente. En el caso de Internet, las redes sociales han sido claves para instalar la interactividad en el centro de las emergentes formas de comunicación mediada. Facebook, Twitter y Youtube fueron y son utilizados por los ciudadanos para dar a conocer sus puntos de vista, crear debate y entregar información en el momento que se están produciendo los acontecimientos. Los usos de las redes sociales han demostrado la flexibilidad del medio para vehicular desde la búsqueda de personas, hasta la voz de protesta ciudadana y la adhesión –casi de fans– a personajes públicos destacados. Todo esto indica la actividad pluridimensional del sistema infocomunicativo que logra integrar –desde los sujetos y hasta la industria– la infinidad de maneras en que los individuos y los grupos se comunican e interactúan. Los medios masivos ya no están solos, ahora tienen al lado, encima y atrás, las voces digitalizadas de los sujetos. Un sueño para algunos comunicadores de hace décadas. Sin embargo, esto no es universal, un grupo importante de personas y familias no tiene acceso a Internet y otras tecnologías y tampoco disponen del capital simbólico/cultural necesario para intervenir en los debates del nuevo espacio público. Lamentablemente queda mucho por recorrer en este sentido.

La visibilidad del país a nivel global se ha visto incrementada significativamente. La presencia de Chile en las pantallas del mundo ha sido casi permanente durante el año. Las campañas comunicacionales de la marca-país, han sido ampliamente superadas en sus esfuerzos por las noticias de “último minuto”. La mayoría de ellas –como suele ocurrir– no están referidas a las dimensiones deseables de la vida personal y social, más bien están marcadas por la tragedia y la muerte. También se han visibilizado globalmente ciertos atributos que reconocemos como nuestros: perseverancia, resiliencia, solidaridad, esfuerzo, han aparecido en el escenario mundial como valores chilenos. Aunque al mismo tiempo y en todos estos casos noticiosos se ha mostrado –como me dijo un taxista– a “los dos Chile”, a pesar de que creo que se queda corto con esa cifra, porque estoy convencido de que hay “muchos Chile”. Tal vez nos apegamos a quienes coincidan con nuestros sueños, pero también están los otros. En una sociedad de cambios acelerados, la comunicación mediada ha visibilizado esos innumerables pliegues que a menudo no nos gusta reconocer ni menos exhibir.

Todos queremos mostrar lo mejor de nosotros y de nuestras casas, pero la comunicación emergente no da cabida al secretismo y al ocultamiento. Al contrario, surge y se instala la transparencia y la hipervisibilización. Este año lo hemos experimentado con creces y la tendencia se agudiza como hemos podido observar y comprobar por la acción de Wikileaks.

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Actualizado el Miércoles, 29 Diciembre, 2010 13:56